Ameba "comecerebros": qué es, cómo actúa y cuáles son los riesgos
Tras el trágico fallecimiento de un niño infectado por este parásito, en un complejo termal de Catamarca, un especialista explica la naturaleza de la Naegleria fowleri.
El reciente fallecimiento de un niño en Catamarca volvió a encender las alarmas sobre la denominada ameba "comecerebros", cuyo nombre científico es Naegleria fowleri. Para brindar claridad sobre esta afección, el Dr. Sixto Costamagna, experto en parasitología y titular de la cátedra de dicha especialidad en la Universidad Nacional del Sur, detalló por LT10 el comportamiento de este microorganismo.
¿Qué es la ameba de vida libre?
Según detalló el Dr. Costamagna, se trata de un parásito microscópico que habita de manera natural en el medio ambiente. "Es un nombre que llama la atención y asusta, pero es una de las que se conocen como amebas de vida libre, que son unos protozoos pequeños microscópicos de 10 hasta 40 micras". A diferencia de otros parásitos como el del Chagas, no requiere del ser humano ni de un vector animal para cerrar su ciclo biológico.
La Naegleria fowleri se encuentra habitualmente en la tierra y en el agua dulce, especialmente en aguas cálidas o termales. Por este motivo, tras conocerse el caso, se procedió al cierre preventivo del complejo termal en Fiambalá, Catamarca, al que había concurrido el menor.
Una patología de extrema rareza pero con desenlace fatal
El especialista enfatizó que la prevalencia de esta enfermedad es extraordinariamente baja tanto a nivel global como nacional. "No es una enfermedad muy frecuente en el mundo. En el mundo hay 500 casos descriptos. En Argentina hay dos: uno que yo describí en Junín en el año 2017 y este sería el segundo, por lo menos documentado".
Pese a ser poco frecuente, el pronóstico tras la infección es crítico. "El 98% de los casos es fatal. Produce una enfermedad en las meninges, concretamente una meningoencefalitis amebiana primaria". Uno de los mayores obstáculos para la supervivencia es la tardanza en el diagnóstico inicial: "Es parecida a una meningitis o por lo menos los síntomas iniciales se asemejan, y eso hace que se pierda tiempo al principio. Al no ser un parásito tan frecuente, nadie lo considera al principio". Por lo general, se detecta por descarte tras dos o tres días, cuando ya se han probado tratamientos contra causas bacterianas o virales.
Vía de ingreso y medidas de prevención
Un aspecto central expuesto por el parasitólogo es la vía exclusiva de ingreso del microorganismo al cuerpo humano. "El bicho se mete por la nariz, por los orificios nasales. No por tragar el agua contaminada —que no le pasa nada— ni por la piel".
El riesgo aumenta cuando las personas —especialmente los niños— realizan clavados o se tiran "de bomba", provocando que el agua ingrese a presión por las fosas nasales. Una vez allí, la ameba toma contacto con los nervios olfatorios y migra directamente hacia el cerebro. "Una vez que llegó al cerebro, listo, ya no hay tratamiento posible".
En relación con el mantenimiento de piletas y natatorios de aguas cálidas, Costamagna indicó que no debe generarse pánico en la población, pero sí aplicar protocolos rigurosos de limpieza: "En estos lugares donde estuvo bañándose el chiquito, en Fiambalá, hay que desagotar la pileta y rasquetear bien las paredes... con agua con cloro con una concentración mayor a la habitual porque es resistente al cloro". Para los bañistas que concurren a este tipo de piletas o lagunas cálidas, la recomendación principal es simple: evitar sumergir la cabeza bajo el agua.
Audio: Sixto Costamagna, titular de la Cátedra de Parasitología en la Universidad Nacional del Sur
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