Allanamientos en casas y sanatorios de Rosario por robo de fentanilo
Dos de ellos fueron en domicilios de enfermeros. Se secuestraron celulares, ampollas de distintos fármacos, una computadora y documentación. También allanaron una farmacia en Acebal.
La División Operativa de Investigaciones Especiales Rosario de la Policía Federal realizó este jueves allanamientos en sanatorios de Rosario, viviendas particulares y en una farmacia de Acebal como consecuencia de una profundización en la investigación por robo de fentanilo y morfina que cobró impulso en junio pasado, cuando se hicieron operativos en Wheelwright y Acebal al cardiólogo Martín Gabriel A. y al enfermero Martín Andrés P., sospechados de haber defraudado al Pami.
Los procedimientos se llevaron a cabo en Rosario en un departamento de Buenos Aires al 1300, una propiedad situada en Maza al 1100 y en tres sanatorios rosarinos. En tanto, en Acebal se hicieron en un inmueble de Aristóbulo del Valle al 900 y en una farmacia de María Saá Pereyra al 600.
En los domicilios particulares de Rosario fueron encontrados Lisandro R. y Érica C., enfermeros, quienes fueron notificados de la causa en curso.
No hubo aprehendidos. Sí se secuestraron ampollas de distintos fármacos (diazepam, dexametasona, ondansetrón), celulares, una computadora, documentación vinculada al movimiento y registro de medicamentos.
Los operativos fueron solicitados por los fiscales federales Federico Reynares Solari, Daniela Ghiorzi y Rocío Soledad Estrada. Fueron autorizados por el juez Aurelio Cuello Murúa de Venado Tuerto.
La causa surgió a partir de una investigación por una estafa millonaria –se estiman 580 millones de pesos– al Pami por la que hubo allanamientos en junio pasado en Wheelwright. En una casa relacionada con el cardiólogo Martín Gabriel A. y el enfermero Martín Andrés P. se incautaron 243 ampollas de fentanilo y 50 ampollas de morfina. Se presume que ahí aplicaban los fármacos a pacientes “de forma irregular”, ya que el lugar no tenía habilitación correspondiente.
Los fiscales siguieron la trazabilidad de los medicamentos y pudieron establecer que, posiblemente, podrían haber sido sustraídos de sanatorios de Rosario y de una farmacia de Acebal.