Gutiérrez se retira del Poder Judicial y evalúa propuestas políticas

A un mes de dejar la Corte santafesina, visitó los estudios de LT10 y recorrió sus 52 años de carrera. Entre recuerdos, balances y críticas, habló de las propuestas que recibió y de una vida que deberá reorganizar fuera de los tribunales.

A Rafael Gutiérrez le queda un mes en la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, pero todavía tiene que confirmar un detalle de su salida. Presentó la renuncia para el 30 de noviembre y, al comenzar la charla en los estudios de LT10, aclaró: “Creo que le pusieron primero de diciembre, ahora lo tengo que averiguar”. Después de 52 años en el Poder Judicial, la fecha exacta del retiro se mezcló con una conversación sobre todo lo que quedará atrás y lo que todavía puede venir.

El futuro apareció varias veces durante la entrevista. También los edificios judiciales, las discusiones con gobernadores, la independencia de los jueces y los recuerdos de Vera, donde comenzó una carrera que terminó llevándolo a presidir el máximo tribunal provincial.

“En el año 75 fui designado secretario de los tribunales de Vera”, recordó. Era un santafesino que llegaba al norte y se encontraba con otra realidad. Permaneció allí un año, en un juzgado civil, comercial y laboral al que también llegaban problemas de familia y consultas que excedían sus competencias.

De aquella experiencia conservó, sobre todo, el recuerdo de la gente. Vecinos que lo saludaban, lo invitaban a comer y buscaban una respuesta a sus dificultades. “Tengo un recuerdo de ellos inolvidable”, dijo.

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El recorrido volvió enseguida al presente. Gutiérrez enumeró edificios, conexiones informáticas y reformas procesales para explicar cuánto había cambiado la Justicia desde entonces. “Hoy tenemos un poder judicial moderno”, sostuvo. Defendió las inversiones en infraestructura como una mejora tanto para quienes trabajan en los tribunales como para quienes necesitan acudir a ellos.

Pero el balance no fue una lista cerrada. Cuando le preguntaron si dejaba algo pendiente, respondió: “Siempre hay cosas pendientes”. Mencionó la oralidad en los fueros civil, comercial y laboral, una transformación con la que busca acortar los tiempos de los expedientes y que espera que continúe después de su retiro.

La conversación también pasó por las tensiones que atravesaron su carrera. El episodio de Resistiré —aquella canción que bailó en una fiesta de magistrados y que fue interpretada como un mensaje político ante un cambio de gobierno— volvió como un recuerdo que todavía quiso aclarar: “Eso fue un malentendido”.

De las relaciones con los gobernadores distinguió lo personal de lo institucional. Dijo que con la mayoría había tenido un buen vínculo, aunque eso no evitara los conflictos. Con Maximiliano Pullaro, definió la relación como “perfectamente protocolar”.

Y dejó una advertencia sobre su propia forma de intervenir: “Yo decía todo lo que pensaba y voy a seguir siendo igual; no voy a cambiar ahora de viejo”.

El debate por las reformas en seguridad lo devolvió a su función actual. Recordó la exposición de la Corte ante la Legislatura y señaló que corresponde a los legisladores decidir el alcance de las normas dentro de la Constitución. Si después aparecen planteos de inconstitucionalidad, explicó, será tarea de los jueces resolverlos.

“El estado de derecho no existe sin independencia del Poder Judicial”, afirmó. Esa defensa atravesó también su mirada sobre el país, que describió con preocupación por una “decadencia institucional gravísima”.

Cuando la charla volvió al retiro, llegaron las bromas sobre cómo sería verlo en su casa después de tantos años dedicado a tribunales. Gutiérrez reconoció que el cambio será importante y confirmó que recibió propuestas, incluso del peronismo. No adelantó una decisión: “Son decisiones que tengo que pensarlas”.

Tampoco quiso dar una receta para reorganizar ese espacio político. “Acá lo que hay que construir es el país, la provincia”, respondió.

La despedida tuvo un agradecimiento por el respeto en la entrevista y un mensaje para la universidad. “Que no bajen las banderas porque, sin educación, tampoco hay progreso en el país”, pidió.