De estudiar en la UNL a cantar para el Papa: la historia de Verónica Sanfilippo
La cantante de Paraná y licenciada en Nutrición participará de dos actividades por la visita de León XIV. En diálogo con LT10, contó cómo recibió las convocatorias y el camino que la llevó a dedicarse a la música.
Verónica Sanfilippo comenzó cantando en las misas de su parroquia en Paraná y ahora se prepara para participar de dos actividades por la visita del papa León XIV a la Argentina. Será una de las solistas del ensamble que acompañará el encuentro con los jóvenes y también actuará en la previa de la misa en el Monumento a los Españoles, en Buenos Aires.
La cantante, licenciada en Nutrición por la Universidad Nacional del Litoral (UNL), combina los ensayos con la preparación espiritual para una experiencia que considera especial. En diálogo con LT10, compartió la sorpresa de las convocatorias y recordó cómo pasó de la música parroquial a una actividad que hoy la lleva por distintos países.
El primer llamado llegó en septiembre, mientras estaba fuera de la Argentina en una misión musical. La directora del ensamble coral, Sarita Caferata, le escribió para invitarla a acompañar al coro como solista. La propuesta la tomó por sorpresa: “Yo dudé si el mensaje era para mí o si se estaban confundiendo de persona”.
Ese mismo día recibió una invitación para participar de las actividades en Córdoba, pero eligió Buenos Aires por cuestiones de logística. Más tarde se sumó una segunda convocatoria: actuar junto con otros artistas católicos antes de la misa.
Desde Paraná, Sanfilippo se preparó a distancia y viajó a Buenos Aires para el ensayo general. Allí compartió el trabajo con 150 voces, 50 músicos de orquesta y los demás solistas. El sonido del conjunto fue uno de los momentos que más la movilizó antes de las presentaciones.
Su recorrido musical comenzó en 2011 junto con su novio, hoy su esposo, con quien continúa compartiendo la tarea de evangelización. Durante los primeros años, las actuaciones estuvieron ligadas a la parroquia y a grupos de su ciudad.
En 2017, mientras cursaba el cuarto año de Nutrición, recibió la propuesta del productor Jonathan Narváez para grabar seis canciones. La respuesta del público a esos primeros videos abrió nuevas oportunidades y la impulsó a seguir produciendo.
Aunque avanzaba con sus estudios, tenía claro dónde estaba su vocación. “A mí me gustaba la nutrición, pero yo sabía que no era mi vocación”, explicó. La definición tuvo una escena concreta en agosto de 2019: defendió su trabajo final en la UNL por la mañana y esa misma noche salió rumbo al aeropuerto para viajar de misión a Venezuela.
Para ella, esa jornada marcó el cierre de una etapa y el comienzo de la vida que quería construir. Actualmente es madre de un niño de tres años y se dedica a la música, tanto en encuentros presenciales como a través de las plataformas digitales.
Su propuesta busca llegar también a quienes no comparten sus creencias. Sanfilippo contó que recibió testimonios de personas que encontraron tranquilidad al escucharla y explicó que desea que quienes atraviesan dificultades puedan hallar “un momento de paz a través de una canción”.
Ante las próximas actuaciones, aseguró que todavía está asimilando lo que vivirá. “Miedo no tengo”, respondió cuando le preguntaron por los nervios. Su deseo es llegar con serenidad para disfrutar de la experiencia: “Entonces estoy pidiendo eso, mucha paz y mucha tranquilidad para el corazón”.