Se levantó la sesión en el Congreso y la destitución de Peña quedó en suspenso
La sesión se interrumpió luego de que diputados oficialistas abandonaran el recinto. La decisión sobre la dimisión definirá si Peña asume como senador vitalicio o enfrenta un juicio político que podría terminar con su destitución.
La sesión del Congreso de Paraguay, que debía debatir la renuncia del presidente Santiago Peña, se levantó este jueves por falta de quorum, luego de que los legisladores oficialistas abandonaran el recinto. El debate fue postergado en medio de la crisis desatada por la intervención de Ueno Bank.
La sesión extraordinaria había sido convocada para las 17, después de que la Cámara de Diputados aprobara por unanimidad el inicio de un juicio político contra el mandatario, con 78 votos a favor y ninguno en contra.
Una doble comisión entre senadores y diputados debían resolver si aceptaban la dimisión o rechazaban la renuncia y avanzaban con el proceso de destitución. Si aceptan la dimisión, Peña accedería a la condición de senador vitalicio, con los fueros correspondientes. En cambio, si la rechazan, deberá enfrentar el juicio político, que podría terminar con su destitución.
Incidentes en Paraguay
Se produjeron incidentes en las inmediaciones del Congreso de Paraguay luego de que Santiago Peña presentara su renuncia a la presidencia, en medio de la crisis política que atraviesa el país. Los episodios ocurrieron mientras el Senado debía definir si aceptaba la dimisión del mandatario o avanzaba con el proceso de juicio político.
Qué pasó con Ueno Bank
La intervención de Ueno Bank desencadenó una crisis financiera que rápidamente se trasladó al escenario político de Paraguay. El escándalo, que involucró el manejo de fondos públicos y presuntas irregularidades crediticias, debilitó al gobierno de Santiago Peña y terminó con la renuncia del mandatario antes de que avanzara un eventual juicio político en su contra.
El conflicto estalló cuando el Banco Central de Paraguay dispuso la intervención y posterior disolución de Ueno Bank, tras detectar que sus indicadores de solvencia estaban por debajo de los niveles mínimos exigidos. La entidad manejaba alrededor de 850 millones de dólares en fondos públicos, entre ellos recursos previsionales. La decisión generó preocupación entre los ahorristas, que se movilizaron para reclamar la restitución de sus depósitos y formaron largas filas en las sucursales.