Tomó un examen a sus empleados para decidir quién tenía el día libre

Un local de repuestos convirtió la posibilidad de descansar el lunes en un desafío de preguntas sobre la Biblia y canciones religiosas. Las respuestas y un remate inesperado hicieron del video una escena para compartir.

Un examen de religión para definir quién podía faltar durante el feriado nacional del 9 de noviembre por la visita del papa. Esa fue la propuesta que un hombre les hizo a cinco empleados de un comercio de repuestos en un video que se viralizó: para ganarse el lunes libre, primero debían demostrar cuánto sabían sobre Jesús, la Biblia y los cantos de la Iglesia.

La escena, difundida por la cuenta de Instagram Vove Tucumán, que identificó al comercio como @autojunin_repuestos, presenta el desafío en tono de broma y lo vincula con la visita del Papa. “Si ustedes no quieren venir a trabajar, vamos a ver qué tan religiosos son”, anuncia quien dirige la prueba.

El comienzo parece sencillo. Ante la pregunta por la madre de Jesús, llega una respuesta correcta: María. Pero las dificultades aparecen enseguida y el cuestionario empieza a mezclar conocimientos religiosos con improvisación.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Uno de los momentos más desopilantes llega cuando deben identificar el primer libro de la Biblia. Entre las respuestas se escuchan “El Viejo Testamento”, “El Juan Pablo” y “La resurrección de Jehová”. Ninguna consigue superar la prueba.

También hay preguntas sobre los alimentos que multiplicó Jesús, la cantidad de apóstoles y quién lo bautizó. Mientras algunos responden con seguridad, otros dudan o intentan sumarse a las contestaciones de sus compañeros.

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La evaluación incluye una instancia musical: los participantes tienen que continuar canciones religiosas. Entre palmas, gritos y entusiasmo, el grupo termina cantando con una energía más cercana a una tribuna que a una misa.

La última pregunta abre otra discusión: cuántos días tardó Dios en crear el mundo. Después de una respuesta de siete días, uno de los empleados aclara que fueron seis y que el séptimo descansó.

La dueña  les concede el descanso a dos participantes y les indica a los otros tres que deberán presentarse a las seis. Ante el intento de objeción de uno de ellos, remata: “Es porque al que madruga Dios lo ayuda”