Fin de una marca histórica: la pesada mochila que Unión se sacó de encima

El equipo rojiblanco derrotó 2-0 a Vélez y consiguió algo que se le negaba desde el 3 de abril: mantener su arco en cero. La racha de 22 partidos consecutivos con goles en contra había establecido un registro negativo sin precedentes en la historia del club.

Unión necesitaba ganar y lo hizo. Pero en el 2-0 frente a Vélez, por la última fecha de la fase regular del Torneo Clausura, hubo un aspecto que trascendió los tres puntos y que merece una lectura particular: después de 22 partidos consecutivos recibiendo goles, el equipo rojiblanco consiguió recuperar la valla invicta.

Tarragona : "Nos da bronca llegar a esta instancia dependiendo de otros"

No era un detalle menor. La dificultad para terminar los encuentros sin tantos en contra se había convertido en una constante demasiado prolongada. Tanto que, según los registros del Centro de Historia y Estadística de Unión, la sucesión de 22 partidos con goles recibidos pasó a ser la más extensa de toda la historia rojiblanca.

El dato expone la dimensión del problema defensivo que arrastraba el equipo. Durante más de siete meses, Unión no había podido completar un encuentro sin que el rival consiguiera vulnerar su arco. Una estadística que, más allá de los resultados obtenidos, reflejaba una dificultad para encontrar equilibrio y sostener la seguridad defensiva.

El último antecedente estaba en el Apertura

Para encontrar la anterior valla invicta había que retroceder al 3 de abril. Aquella noche, Unión derrotó 2-0 a Deportivo Riestra en el estadio 15 de Abril, por la fecha 13 del Torneo Apertura. Los goles fueron convertidos por Marcelo Estigarribia, de penal, y Cristian Tarragona.

Desde entonces se sucedieron 22 presentaciones en las que el conjunto santafesino recibió al menos un tanto. La continuidad de esa racha terminó convirtiéndose en una marca histórica negativa, que finalmente pudo dejar atrás frente a Vélez.

El 2-0 ante el Fortín permitió romper esa barrera y recuperar una sensación que el equipo había perdido: la de poder ganar sin necesitar que su ofensiva convierta más de lo que recibe.

Una señal positiva para lo que viene

La importancia de haber mantenido el cero también debe analizarse desde el funcionamiento colectivo. Unión había mostrado durante buena parte de la temporada dificultades para proteger su arco y esa fragilidad condicionaba sus aspiraciones, incluso cuando conseguía generar situaciones y convertir.

Madelón valoró la victoria y se ilusiona con los playoffs: "Tengo mucha fe"

Por eso, el resultado ante Vélez puede representar algo más que el cierre de una estadística adversa. En una etapa en la que el margen de error se reduce considerablemente, recuperar solidez defensiva aparece como una condición indispensable para cualquier aspiración de avanzar en el campeonato.

Unión todavía tiene cuestiones por corregir, pero al menos consiguió sacarse de encima una carga estadística que se había vuelto demasiado pesada. Después de 22 partidos, volvió a cerrar su arco. Y aunque parezca un dato elemental para cualquier equipo, para el Tatengue terminó siendo una conquista que se hizo esperar más de siete meses.