El papa encabezó la ofrenda en Plaza San Martín

El Pontífice rindió tributo al Libertador en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires, en una ceremonia sobria que combinó los honores militares y el protocolo de Estado.

Tras su llegada al país y los primeros saludos en pista, el papa León XIV se trasladó hacia el barrio porteño de Retiro para cumplir con una de las paradas más tradicionales de la diplomacia en el país: la ofrenda floral al pie del monumento al General José de San Martín. Allí fue recibido por el canciller y las máximas autoridades de la diplomacia argentina y un nutrido grupo de gente, en un acto de sobria solemnidad que marcó el inicio formal de las actividades institucionales en la Ciudad.

El momento culminante de la ceremonia se vivió cuando la fanfarria militar ejecutó las estrofas del Himno Nacional Argentino una vez más. Con el Pontífice de pie frente a la estatua ecuestre del Padre de la Patria y rodeado por una guardia de honor, los sones de la canción patria volvieron a retumbar en la plaza ante la mirada de autoridades, delegaciones extranjeras y un nutrido grupo de vecinos que se acercó a los vallados para presenciar el homenaje.

Los honores al Libertador y el paso previo a la Rosada

La colocación de la palma de laureles al pie del monumento representó un gesto de profundo valor simbólico en la primera tarde del Santo Padre en suelo patrio. El breve tramo a pie por el paseo histórico permitió ver al Papa distendido, manteniendo breves palabras con el canciller y saludando a la distancia a las familias que colmaron los accesos sobre la avenida Santa Fe y la calle Arenales.

Con los honores protocolares concluidos y el aplauso de la multitud presente en la plaza, la comitiva oficial reordenó el convoy de seguridad para emprender el trayecto hacia la Casa Rosada, donde el mandatario nacional lo aguardaba para la audiencia bilateral a agenda cerrada. El homenaje en Plaza San Martín dejó así una postal de alto contenido patrio y diplomático en la antesala de los debates de Estado.