Amenaza de bomba en el estadio de Gimnasia

Ferro le ganaba 1-0 a Gimnasia en La Plata, cuando las autoridades recibieron el aviso de que en la cancha había un artefacto explosivo. Lo increíble fue que el choque se postergó pero nadie evacuó a la gente

El fútbol argentino siempre da sorpresas, pero esta vez el asombro se produjo por un episodio sin antecedentes: una amenaza de bomba generó que se detuviera el partido entre "El Lobo" y los de Caballito, pero a nadie se le ocurrió desalojar a la gente que corría riesgo ante una eventual explosión...

"Esto nunca lo viví, es increíble", dijo el DT de Gimnasia, Pedro Troglio, que estaba indignado por lo que sucedía mientras las autoridades decidían qué hacer. "Acá no jugamos un picado en el que te juntás a comer un asado, sino un partido profesional en el que hay chicos, mujeres y mucha más gente; por eso, el que llamó debería ser un poco más consciente de lo que hace", se quejó el entrenador.

La amenaza llegó minutos antes del final de la etapa inicial, pero fue comunicada al árbitro Darío Herrera en el entretiempo: "Estaba en el vestuario descansando junto a mis colaboradores, cuando entraron al camarín un fiscal y la policía para avisarme que había una amenaza".

Mientras la gente esperaba el desenlace, los jugadores siguieron realizando ejercicios precompetitivos para no enfriarse y 50 minutos después retornaron al campo para reanudar el partido.

De todos modos, resulta inconcebible que la gente haya permanecido en el estadio, mientras no se sabía si la amenaza era real o sólo se trataba de una broma.

"No se evacuó el estadio, pero se avisó al público que las puertas estaban abiertas por si alguien deseaba retirarse", dijo el vicepresidente del equipo platense.

El sentido común indica que lo que se debería hacer en un caso así es lo que sucedió en el estadio Santiago Bernabéu en el año 2004, cuando una amenaza de bomba generó que se suspendiera inmediatamente el partido que Real Madrid y Real Sociedad empataban 1-1.

A pesar de que sólo quedaban seis minutos de juego, las autoridades pararon el match y desalojaron el estadio, ocupado por más de 70.000 personas, en apenas 8 minutos.