La policía detiene en Madrid a cuatro miembros del cártel mexicano de Sinaloa
La Policía Nacional, en colaboración con el FBI norteamericano, ha abortado el intento del líder del cártel mexicano de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán, de establecerse en Europa usando España como base. La operación policial ha permitido detener en Madrid a cuatro presuntos narcotraficantes de ese grupo, según ha informado hoy la Dirección General de la Policía.
Los detenidos, de nacionalidad mexicana, son: Jesús Gutiérrez Guzmán -primo hermano del “El Chapo”-, Rafael Humberto Celaya Valenzuela, Samuel Zazueta Valenzuela y Jesús Gonzalo Palazuelos Soto.
Los cuatro fueron arrestados en las inmediaciones de los hoteles madrileños en los que se hospedaban. Ayer, el juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, ordenó prisión incondicional para todos ellos por un supuesto delito de tráfico de drogas, además de en virtud de una solicitud de extradición reclamada por Estados Unidos.
El cártel de Sinaloa, considerado como la mayor organización criminal a nivel mundial, había elegido España como plataforma de lanzamiento de sus acciones en Europa y como puerta de entrada de importantes partidas de estupefacientes.
Los detenidos tenían la intención de iniciar importantes envíos de cocaína por vía marítima, oculta en contenedores con carga legal declarada. Como precaución enviaron previamente varios contenedores sin ningún tipo de estupefaciente, hasta que remitieron su primer cargamento en un barco procedente de Brasil, que fue interceptado en Algeciras.
La denominada Operación Dark Waters se inició en mayo de 2009 por parte del FBI de Boston (EE UU). Los agentes americanos averiguaron que los miembros del cártel planeaban viajar a España, lo que hicieron en marzo de 2011, fecha en la que la policía española les detectó en Madrid.
Debido a las numerosas medidas de seguridad que adoptaban, los agentes establecieron un amplio operativo para detenerlos. Uno de los arrestados fue abordado cuando se dirigía a su hotel, en el paseo de la Castellana, mientras que se detuvo a los otros tres en las inmediaciones de sus hoteles en el centro de Madrid.
En los registros en las habitaciones donde se alojaban se han intervenido teléfonos móviles, 5.500 dólares, unos 3.000 euros, 4.000 pesos mexicanos y documentación que todavía se está analizando.