El Gobierno relativiza la advertencia y confía en las conversaciones pendientes
La comitiva que acompaña a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en Nueva York se mostró más que tranquila ayer, luego de las declaraciones de la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, sobre una eventual “tarjeta roja” a la Argentina si no transparenta las estadísticas del Indec. “Estamos en un proceso de conversaciones positivo con el Fondo”, exaltó el embajador en Estados Unidos, Jorge Argüello, que responsabilizó a la prensa por los dichos de Lagarde.
La advertencia de la titular del Fondo irrumpió en la agenda durante la tarde neoyorkina, cuando la Presidenta no había aún abandonado su suite. Y aunque generó eco, el Gobierno prefirió centrarse en la segunda parte de la declaración de la funcionaria, cuando destacó los “avances” que el FMI y el país alcanzaron en las últimas semanas y valoró las “auspiciosas” declaraciones de los argentinos al respecto.
“Las declaraciones de las autoridades argentinas este fin de semana son auspiciosas para continuar trabajando juntos con Argentina”, sostuvo Lagarde en ese momento, durante una charla en Washington, de la que participó el ministro de Economía, Hernán Lorenzino. De todas formas, la funcionaria sí habló sobre la “importancia de tener buenas estadísticas para supervisar a los países”.
Sin vueltas, Argüello acusó a la prensa por la reprimenda de la ex ministra de finanzas de Francia. “Se trató de una pregunta intencional que sólo admitía una respuesta posible. Eso es lo que se procuró”, enfatizó el embajador, quien además subrayó que “esa respuesta puntual a una pregunta puntual no expresa acabadamente el proceso de conversaciones orientadas a un acuerdo” que llevan adelante el país y el FMI.
La piedra en el zapato que resultan las estadísticas del Indec en materia de política internacional no es una incomodidad nueva para el Gobierno. De hecho, el reclamo por la regularización de esos números llegó a colarse en la relación entre Estados Unidos y la Argentina y provocó un reclamo del presidente Barack Obama un año atrás.
Además, este desencuentro entre el gobierno kirchnerista y el FMI podría sumar hoy un nuevo capítulo, cuando la Presidenta hable ante la 67 Asamblea General de la ONU, pasado el mediodía.
Las líneas principales de su discurso, como es habitual, se mantienen en el más absoluto secreto; aunque la tradición indica que la mandataria no se privará de criticar a los organismos multilaterales (como el FMI) y a las calificadoras de riesgo. Dos pilares de su postura al respecto son los reclamos por implementar fuertes regulacio nes para los movimientos de capitales y la especulación financiera.