Para Kicillof, la inflación no le preocupa al trabajador, sino a quien tiene renta fija

Citando a Keynes, el viceminisro de Economía dijo que los trabajadores están cubiertos al negociar salarios y los industriales aumentan sus productos. Evitó dar números, pero validó los del Indec

En las tres horas y media de exposición ante diputados de la comisión de Presupuesto y Hacienda, el secretario de Política Económica, Áxel Kicillof, sacó su rol docente, repasó la historia económica argentina reciente y entregó una batería de números y series económicas para mostrar la mejora del país en la última década. El único número que evitó mencionar fue el de la inflación. Y consideró que es un “problema que preocupa mucho a los financieros, porque sus rentas, muchas veces son rentas fijas”.

Fue uno de los tantos pasajes de la exposición del viceministro que suscitó murmullos entre los diputados. Como al pasar, mientras contrastaba la situación económica con lo que llamó la “política de desindustrialización de la fase neoliberal” de los noventa y celebraba el cambio de la Carta Orgánica del Banco Central, que antes se restringía a defender el valor de la moneda, disparó: “El problema de la inflación es un problema que a los financieros les preocupa mucho porque sus rentas, muchas veces son rentas fijas. Voy a citar a Keynes: los que más se perjudican por la inflación son los financieros, no los industriales, que ven aumentado su producto”. Los legisladores reaccionaron y alguno gritó “¡Los trabajadores!”.
El presidente de la comisión, Roberto Feletti, puso orden: “Por favor, no dialoguen”.
Más tarde, Kicillof amplió el concepto: “Keynes decía que el movimiento obrero, si está en condiciones de actualizar su salario por encima de la tasa inflacionaria”, está a salvo del incremento de precios, dijo. Refutó las teorías monetarias sobre la inflación, que la vinculan a la emisión monetaria.

Kicillof y los secretarios de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, y Finanzas, Adrián Cosentino, llegaron a Diputados a defender el proyecto de Presupuesto 2013, que estipula un crecimiento de 4,4% y una inflación del 10,8% para ese año. Cosentino indicó que la brecha financiera a cubrir en 2013 es de $ 68.000 millones, que se integrarán con dinero del sector público y reservas del Banco Central.

En otro pasaje, Kicillof se refirió a los índices de consultoras como “un dibujo, porque no muestran la metodología, pero pueden decir lo que quieran”.

El tema pareció relegado, pero lo reflotó el diputado Alfonso Prat Gay, de la Coalición Cívica, ya entrada la tarde. Prat Gay había dejado la sala en medio de la exposición de Kicillof, que habló entre las 11 y las 15, y volvió para la tanda de preguntas, pasadas las 17. Prat Gay refutó varios pasajes del presupuesto, y citó, con suspenso cinematográfico, “un informe académico de 2008” que denunciaba la manipulación del Índice de Precios al Consumidor del Indec. “Es un informe del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino”, remató, en alusión al Cenda, que supo comandar Kicillof y fue el primero en utilizar el IPC 7 provincias como medición alternativa. “Quisiera que el viceministro me convenza (sobre el Indec) como él se convenció”.

Fue la única pregunta que Kicillof no respondió. Tomó el micrófono la diputada del Frente para la Victoria María Luz Alonso. Desempolvó un informe del Banco Central de 2002, cuando Prat Gay lo presidía, que mencionaba las diferencias metodológicas entre el IPC del Indec y los indicadores provinciales. Prat Gay replicó: “Si lo lee contextualizado, la diferencia era de uno o dos puntos. Hoy (las provincias) tienen números que triplican al Indec”.

Al igual que el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, Kicillof defendió la política cambiaria y los controles a las divisas y a las importaciones, para asegurar un superávit comercial en tiempos de crisis. Si bien el Gobierno espera un mejor contexto mundial, volverá a apelar al gasto: “Ante un marco recesivo más fuerte, se van a tomar medidas nuevamente y se va a gastar más”, aseguró.