Ahora faltan pesos bolivianos: el cepo cambiario potenció la demanda pero no hay stock

Una de las tantas aristas –eso sí, muy sui generis– que ha dejado la implementación de las restricciones para la adquisición de divisas ha sido que la moneda más buscada (pero no hallada) del momento no es el dólar, y ni siquiera el euro, sino el peso boliviano. En la Argentina viven aproximadamente unos 400.000 bolivianos que en 2011 enviaron más de u$s 200 millones a Bolivia desde la Argentina. Claro que esa situación parece difícil de repetirse este año.

Por un lado, afectadas por el cepo cambiario, el monto de las remesas hasta fines de julio registraba unos u$s 77 millones según se desprende de los datos del Banco Central de Bolivia (BCB) y el Instituto Nacional de Estadística (INE). Por otro, una situación que parece repetirse en forma cotidiana en las casas de cambio y bancos es que ya no hay stock de la moneda boliviana, el peso.

Muchos trabajadores bolivianos solían vender los pesos argentinos a cambio de dólares comprados en el mercado de cambios y con ese dinero viajaban al exterior o realizaban envíos por las remesadoras.

Las remesas de los emigrantes bolivianos (en 2011 de más de u$s 1.000 millones desde todas partes del mundo) son el tercer ingreso en importancia en Bolivia detrás de los obtenidos por las ventas de gas natural y la minería.

Con la profundización de los controles, la venta de divisas que pueden obtener la autorización de la AFIP quedó restringida a los potenciales viajeros. Ergo, sólo puede adquirir divisas aquél que va a viajar. Por otro lado, en el caso de los viajes a los países limítrofes, la normativa de la AFIP –y posteriormente del Banco Central– instrumentó la obligatoriedad de vender sólo la divisa del país de destino.

“Desde la llegada de las medidas de la AFIP se multiplicó la demanda de moneda de los países limítrofes pero en las últimas semanas directamente se agotaron los pesos bolivianos”, señaló un operador de divisas. “Esto trae infinidad de problemas para aquellos que están autorizados por la AFIP”, agregaron.

Una de las explicaciones es que, con excepción del dólar o el euro, la única fuente de divisas de los países limítrofes proviene de las ventas que hacen los turistas que vienen de esos países cuando visitan la Argentina.

“Todavía se registra un importante stock de guaraníes o pesos uruguayos pero la moneda boliviana hace tiempo que se agotó”, sostienen.

Otro de los datos relevantes es que son ‘excepcionales’ las importaciones de billetes, ya que las casas de cambio y los bancos sólo pueden importar de sus entidades asociadas en el extranjero, el grueso en Estados Unidos y Europa, donde no abunda la divisa boliviana. En cambio esas entidades sí registran stock de pesos chilenos y reales brasileños.

Hasta hace dos meses, el 90% de las operaciones que hacían las casas de cambio eran de dólares. Pero a partir de la nueva disposición de la AFIP la comercialización de billetes estadounidenses se redujo a sólo el 15% del total. “Una parte importante de los viajeros compra euros y reales, pero el resto va en busca de las monedas de los países limítrofes”, señalaron en la city.