Como Oyarbide, Rafecas y Lijo rechazaron hacerse cargo de las denuncias contra Moreno
Los jueces federales Daniel Rafecas y Ariel Lijo rechazaron el apartamiento de su colega Norberto Oyarbide para actuar en sendas causas donde el secretario de Comercio, Guillermo Moreno figura como víctima de amenazas y como acusado de delitos, y advirtieron que la excusa de una protesta en su contra para dejar esos casos podría derivar en manipulación de magistrados. Oyarbide se había apartado por “violencia moral” de atender en esas dos causas luego de haber recibido un “cacerolazo” frente a su casa. A partir del rechazo de los jueces a tomar la causa de Oyarbide, ahora será la Cámara Federal la que deberá resolver qué juez queda al frente de los casos.
Rafecas y Lijo coincidieron en que una protesta no podía derivar en el apartamiento de un juez de una causa. Oyarbide había sido sorteado para estar al frente de la denuncia que realizó la despachante de Aduana Paula De Conto contra Moreno por “amenazas y violencia de género en su contra”. La decisión derivó en el repudio de un centenar de personas frente a su casa. En ese contexto, Oyarbide se negó a hacerse cargo de la denuncia, que pasó al juzgado de Rafecas y luego al de Lijo, quienes también la rechazaron.
Después de esa protesta, se suscitó otro cacerolazo, esta vez en casa del secretario de Comercio Guillermo Moreno. A partir de ello, el ministro de Justicia Julio Alak denunció que el funcionario fue víctima de mensajes “amenazantes, con tono mafioso, intimidatorios y de incitación a la violencia”. Esa causa también recayó en el juzgado de Oyarbide por sorteo, aunque volvió a excusarse.
Ayer, Oyarbide volvió a quedar como titular de una causa en la que un abogado denunció a la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, por “negociaciones incompatibles” en el manejo del programa “Argentina Trabaja”. El magistrado, que maneja causas sensibles para el Gobierno, se defendió en entrevista con Radio 10 al declarar que “soy un juez independiente”. Además, sobre el cacerolazo relató que “lo peor fueron los llamados que recibí, deseando que me muera de cáncer