Falleció “Tuna” Esper, el alma del Festival de Cosquín
Será recordado como la voz y el alma del Festival de Cosquín. Y un personaje ineludible en otras reuniones del calendario folclórico. A los 77 años, se apagó la vida de Eduardo “Tuna” Esper, el creador de la “cacharpaya” en el mítico encuentro cordobés, aquella fiesta popular entre músicos y público que arrancaba a la madrugada, tras el cierre de la transmisión televisiva. El periodista y animador murió en la ciudad de Salta, tras sufrir un accidente cerebro vascular.
Consagrado en el máximo festival de música popular durante 30 años, la fama lo llevó a encabezar numerosas celebraciones en el Interior y en países vecinos. Fue impulsor de artistas y creó la Fiesta Nacional e Internacional del Palo Santo en Tartagal, ciudad donde había nacido y vivió sus últimos años. También llevó la “cacharpaya” al Festival de la Serenata, en Cafayate, y entre numerosos reconocimientos fue nombrado padrino de la Universidad de Cuzco, Perú.
Su abanico de intereses fue amplio. En Tartagal, creó el Aeroclub local. Se había graduado como aviador civil en la juventud. Amante de los deportes, en “su” ciudad también fundó el Club Atlético Libertad de Villa Saavedra.
Pero fue en el mundo de los medios donde cosechó el mayor reconocimiento. En distintas épocas, se ocupó de dirigir Radio Nacional Tartagal, condujo programas en emisoras de radio locales y también llegó a la TV. En la pantalla, entre otros ciclos encabezó “Salta nuestra”, por el Canal 11 de la capital provincial, que fue galardonado con el premio Unidad Nacional otorgado años atrás por el entonces Comfer.
“El tío Tuna”, un personaje de ficción orientado a los más chicos, mostró su perfil más tierno, con el que logró meterse en el corazón de los pequeños. Llegó a tener un club con 1.200 “asociados-sobrinos”, que gracias a su trabajo solidario accedían a entradas gratis en cines y circos, canjes de libros y otros beneficios. Su despedida deja un vacío que se sentirá en diferentes ámbitos.