Ordenan detener a Tognoli por supuesta protección a narcos

Le imputan haber pasado datos a uno de ellos para eludir a policías aeroportuarios que lo buscaban. El replica que probará su inocencia. Anoche evitó ser arrestado y anunció que hoy se presentará.

Durante ocho horas la policía de Santa Fe no tuvo jefes. Fue ayer, cuando se conoció por un diario nacional que una investigación federal llevada a cabo por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) en dos causas por narcotráfico comprometían al ahora ex jefe de la policía provincial, el comisario general Hugo Tognoli. Con la noticia el ministro de Seguridad, Raúl Lamberto, le pidió un paso al costado. Así, después de diez meses al frente de la fuerza, Tognoli presentó su dimisión. Enseguida presentó su renuncia el subjefe provincial, Cristian Sola, quien después fue confirmado como nuevo titular de la fuerza.

Alrededor de las 16 de ayer, desde el juzgado Federal 3 de Rosario, a cargo de Carlos Vera Barros, partió la orden de detención para Tognoli. Este dijo ante los medios que puede defenderse de las acusaciones que se le hacen (ver página 4). En tanto, su abogado designado, Eduardo Jauchen, afirmó anoche que Tognoli se presentará esta mañana ante el juez. La PSA lo había ido a buscar a su casa en Santa Fe pero Tognoli no estaba allí.

A las 18 el gobierno anunció a Sola como nuevo jefe de la policía de Santa Fe. Como subjefe fue designado el comisario José Luis Romitti, quien sucediera a Tognoli al frente de la Dirección de Control y Prevención de Adicciones en diciembre de 2011 y que desde mayo pasado comandaba la Unidad Regional XV, con cabecera en Coronda.

Al entronizar a Sola el ministro Lamberto enfatizó en relación al requerimiento contra Tognoli: "Queremos ser claros. No fuimos notificados por el juez de la causa, ni hubo denuncias, órdenes de detención o de allanamiento. Ninguna comunicación institucional fue recibida por el Ministerio de Seguridad ni por la policía de la provincia", precisó.

Vera Barros espera hoy a las 9.30 a Tognoli para indagarlo por cohecho, incumplimiento de deberes de funcionario público y presunta connivencia con narcotraficantes. Será en los Tribunales Federales de bulevar Oroño al 900.

Por irregularidades. La salida del jefe policial fue empujada por una nota del diario Página/12 que ilustró su tapa con una foto del comisario Tognoli y el título "La delgada línea blanca" por su presunta connivencia con el narcotráfico. Acto seguido Lamberto, "por el bien de la institución y por su propio bien", le pidió la renuncia. Y Tognoli la escribió.

La causa que marcó el final de Tognoli comenzó a gestarse hace un año. Fuentes de la justicia federal rosarina confiaron que el expediente se abrió para investigar supuestas irregularidades de altos jefes policiales en causas de narcotráfico y trata de personas. Se lo caratuló inicialmente: "Sumario Investigación ley 23737 (de estupefacientes). Investigación preliminar".

Ese sumario quedó en manos del juez federal número 3, Carlos Vera Barros, y comenzó a ser investigado por la fiscal Liliana Bettiolo, quien subroga ese cargo en la Fiscalía 2ª. La funcionaria, ante la calidad de los sospechosos, decidió convocar para avanzar en la pesquisa a la PSA.

El jefe. De la recolección de datos surgieron escuchas telefónicas comprometedoras para policías santafesinos en dos causas principales. En una, un comisario mayor de la policía provincial le dice al dueño de un prostíbulo de Villa Cañás que para vender cocaína en su local debe pagarle 30 mil pesos mensuales a Tognoli y abastecerse con el proveedor local, Carlos Andrés Ascaíni.

El dueño del prostíbulo, dice la presentación, se comunicó con el celular del comisario mayor Oscar Ledesma para saber quien era el proveedor de la zona y "quien es el jefe" con el cual arreglar la situación. Desde el celular de Ledesma partió un mensaje de texto con la respuesta: El de Cañás es Ascaíni y el jefe a 30 mil (pesos por mes) es Tognoli". Por entonces, Tognoli estaba al frente de la ex Drogas Peligrosas.

Dos patentes. La otra causa se refiere a la búsqueda que la PSA hacía por entonces de Ascaíni. En ese contexto, según la denuncia, Tognoli, o alguien con su clave y código personal, habría ingresado al banco de datos del Registro Nacional de la Propiedad Automotor para averiguar a quién pertenecían dos autos que estaban tras los pasos del narco. Ese mismo hombre había proporcionado los números de dominios y requerido que le informaran al respecto. Con esos datos en su poder logró esquivar la persecución de la fuerza nacional.

Fue el 25 de noviembre, en Villa Cañás, cuando los aeroportuarios llegaron a una lujosa casa de Calle 66 al 300 para apresar a Ascaíni. Entonces se toparon con un mate recién cebado sobre la mesa del comedor y una foto del hombre que iban a detener. Pero el buscado había huido. Alguien le avisó de quién eran los autos que lo seguían.

Finalmente Ascaíni sería detenido en Villa Cañás, seis meses después, cuando circulaba en un Audi A4. Fue el martes 8 de mayo pasado y lo apresó la Brigada de Drogas Peligrosas de la Unidad Regional VIII de la policía provincial en un operativo plagado de dudas. En esa ocasión le secuestraron 1,2 kilo de cocaína y una pistola calibre 9 milímetros con nueve cartuchos en su cargador. La detención dio origen al expediente 118/12 del Juzgado Federal 4ª de Rosario, a cargo de Marcelo Bailaque.

La detención de Ascaíni generó un escándalo cuando el traficante, al ser detenido, soltó que sus proveedores eran policías de la ex Drogas Peligrosas y dio dos nombres.

Sin embargo, fuentes de la causa indicaron que pronto Ascaíni sería desvinculado de esa investigación. El análisis de la sustancia secuestrada habría probado que la droga en realidad era lactosa. Algo que fue cambiado, supuestamente, para favorecerlo y hacerlo callar. Pero esa es otra historia.

Expediente lento. El pedido de la PSA a la fiscal Bettiolo por la averiguación de los autos que perseguían a Ascaíni entró a la fiscalía de Liliana Bettiolo el 21 de septiembre pasado a la mañana, es decir, a diez meses de aquella situación a la que estaría vinculado Tognoli. Seis días más tarde, la fiscal requirió al juzgado Federal 3 una serie de medidas contra el comisario Tognoli en el contexto del “Sumario Investigación ley 23737. Investigación preliminar”. Ese día el juez Vera Barros estaba de licencia y lo subrogaba Marcelo Bailaque.

Según pudo leerse en la foja 80 del expediente, la consulta de las patentes requerida al Registro de la Propiedad Automotor fue realizada desde la policía de Santa Fe a las 18.08 del 25 de noviembre de 2011. Ese tipo de consultas requiere un código y una clave personal para ingresar. Ambas corresponderían al comisario Hugo Tognoli. Además, en la consulta quedó registrado el IP (el número que identifica a un dispositivo en una red, compatible con un número de teléfono) de la computadora desde donde se realizó el pedido. Al respecto, el renunciante jefe de la policía refutó la acusación y dijo que puede demostrar que no fue él quien realizó la consulta.

Con todos esos datos en el escrito de Bettiolo, el juez Bailaque resolvió “no hacer lugar al pedido” y le devolvió el expediente a la fiscal. Fuentes de los Tribunales Federales rosarinos dijeron que entonces la representante del Ministerio Público no volvió a insistir por más medidas. Entonces no hubo ninguna novedad en la causa hasta ayer a la mañana. La difusión del tema originó primero la renuncia de Tognoli y horas más tarde una resolución judicial de peso. Entre las 15 y las 16, el juez Carlos Vera Barros firmó la orden de detención contra Tognoli y se la remitió a la PSA, que no pudo hallar al ex jefe de policía.