Qué tienen y que le queda para ser campeones

Seis equipos exponen sus argumentos y maquillan sus defectos para quedarse con el título

De los dos punteros, a Lanús se le presenta el fixture más complicado; Vélez debe medirse con adversarios a priori inferiores; ante cualquier tropiezo de los de arriba, Racing y Newell\\'s aparecen expectantes y pueden aprovecharlo; Belgrano está al acecho y Boca, pese a todo, sigue siendo un rival de cuidado

Lanús - 32 puntos

Lo bueno

El envión anímico: los siete triunfos consecutivos que lleva el conjunto granate configuran una actualidad inigualable. "Somos un equipo que busca jugar por abajo, tenemos mucha velocidad y ganamos siete al hilo", argumentó el paraguayo Víctor Ayala en Radio 9.

El peso de las individualidades: la columna vertebral le funciona a la perfección. Marchesín da seguridad en el arco, el venezolano Vizcarrondo se asentó y es un pilar en la defensa. El capitán Fritzler aporta regularidad, quite y panorama. Y el uruguayo Regueiro desequilibra cada vez que tiene la pelota en los pies. Un quinto elemento, Guido Pizarro, disfruta de su mejor torneo en primera división. Es el hombre que distribuye el juego y rara vez se equivoca en un pase.

Lo malo

El fixture: los tres partidos que le quedan son complicados. Recibe a Estudiantes (24 puntos), debe viajar a Núñez para jugar con River en el Monumental y define el torneo en su estadio frente a otro equipo que necesita puntos: San Lorenzo.

Le falta un goleador: Silvio Romero, con 4 goles, es el máximo anotador del equipo granate, seguido por el uruguayo Regueiro (3). Nunca pudo reemplazar a Mariano Pavone, emigrado al fútbol mexicano. Sin embargo, los dirigidos por los hermanos Barros Schelotto se las ingenian para convertir con volantes que llegan permanentemente: Ayala (2), el uruguayo Mauricio Pereyra (2), Pizarro (2), Diego Valeri (2), Matías Fritzler (1) y Diego González (1) dieron lo suyo para que el equipo pelee el título.

Vélez - 32 puntos

Lo bueno

Los años de trabajo: con Ricardo Gareca como entrenador, el conjunto de Liniers tiene un patrón de juego definido y un estilo propio. La impronta de Vélez lo hace distinto al resto de los equipos argentinos. Podrá variar algunos nombres, pero desde hace tiempo que las virtudes del equipo de Liniers se reconocen.

El poder de fuego: es el equipo más goleador del torneo Inicial, con 24 tantos en las 16 fechas que se llevan disputadas; un promedio de 1,5 por partido. Sus dos hombres de ataque, Facundo Ferreyra (8 goles) y Lucas Pratto (5) acumulan casi la mitad de las conquistas del equipo. Los defensores también colaboran con la causa: entre Sebastián Domínguez (2), Gino Peruzzi (1), Fabián Cubero (1) y Fernando Tobio (1) anotaron cinco goles.



Lo malo

El retroceso con Boca: ante los xeneizes, el conjunto velezano se puso nervioso por no poder empatar. La situación se trasladó a los delanteros, que fallaron ocasiones increíbles, como Facundo Ferreyra dos veces. La ansiedad puede volverse en su contra, sobre todo si no consigue ponerse en ventaja pronto ante los tres rivales que le quedan (All Boys, Unión y Atlético de Rafaela).

Escaso recambio: fiel a su política de potenciar a los juveniles, Vélez optó por renovar su plantel y vender o dejar en libertad a algunos referentes. Eso se tradujo en que haya juveniles con menos de diez partidos en primera que sean habituales suplentes. Su incorporación estrella, el colombiano Jonathan Copete, acaba de volver en Reserva luego de una lesión.

Racing- 29 puntos

Lo bueno

Apostar a los chicos: sin lograr un funcionamiento aceitado en el primer tramo del Inicial, el entrenador dejó de lado la experiencia de Camoranesi y los goles de Pepe Sand. Se la jugó por los juveniles Fariña, Centurión y Vietto, y apostó por Bruno Zuculini en la contención. La prueba dio resultados alentadores en Mendoza y se repitió el lunes en Avellaneda (4-0 ante Quilmes).

Otros nombres propios: si bien el tridente ofensivo es lo que más brilla y, ahora, más elogios cosecha, la Academia también se sustenta en las intervenciones de Saja (fundamental para mantener el arco en cero) y en el aplomo de Ortiz, que potenció a la última línea y, con su experiencia, ordenó a todos los defensores.

Lo malo

No depende de sí mismo: en la intimidad, el plantel se arrepiente por los puntos dejados en el camino. Acaso, los empates ante Rafaela y Tigre, y la derrota ante el Pincha, como local, aparecen en su hoja de ruta como encuentros donde el conjunto de Zubeldía quedó en deuda.

Refuerzos que no rindieron: el correntino José Sand era el Dios de Zubeldía; la referencia en el área rival. Sin embargo, sus malos rendimientos coincidieron con la explosión de Vietto. Y el ex delantero de Lanús y River terminó en el banco de suplentes. Sus conquistas sólo aparecieron en el clásico frente a Independiente. ¿Seguirá Sand en el equipo de después de diciembre?

Newell\\'s - 29 puntos

Lo bueno

Roles específicos: cada jugador sabe bien lo que tiene que hacer en la cancha. La sumatoria de las partes contribuye al éxito del conjunto. En eso tiene que ver la filosofía del entrenador, Gerardo Martino, quien logró ensamblar un equipo que en algún momento mostró el mejor fútbol del torneo.

La identidad: la base del equipo (Heinze, Bernardi, Maxi Rodríguez, Scocco) se formó en el club, jugó en Europa y decidió regresar para, primero, mantenerlo en primera y, después, pelear el título.

El factor Scocco: con 9 goles, el delantero es el máximo artillero del torneo. Si bien lleva 341 minutos sin convertir -su último gol fue ante Godoy Cruz, en la fecha 13ª, regresó al fútbol argentino en su mejor nivel y sigue siendo temible.

Lo malo

Referentes averiados: tanto Gabriel Heinze como Maximiliano Rodríguez no jugarán hasta 2013. Ambos futbolistas sufren sendos desgarros, que demandarán al menos tres semanas de recuperación.

Perdió frescura: tal vez porque los rivales toman más precauciones, el juego de los rosarinos parece previsible y, por momentos, carece de la verticalidad que tuvo en los primeros tramos del torneo.

Errores defensivos: se equivocó en el partido en que no debía. Su arquero, Nahuel Guzmán, fue responsable de la derrota ante All Boys (1-2) en Rosario. Hasta ese partido, los rosarinos eran el equipo que menos goles en contra había recibido en todo el torneo (6). Quedan tres fechas y ya no hay margen de error.


Boca - 27 puntos

Lo bueno

Ganó un partido clave: venció a Vélez en su estadio y reavivó el campeonato. Incluso, volvió a la pelea. Ningún equipo puede estar tranquilo si tiene a Boca en el espejo retrovisor. Los dirigidos por Julio Falcioni están ahí, a la espera de cualquier tropiezo de los de arriba.

Fixture accesible: salvo Racing, al que recibe el domingo (19.15) en la Bombonera, a los xeneizes les quedan Arsenal y Godoy Cruz, dos equipos que no juegan por nada.

Las individualidades: pese a que el equipo no luce, los nombres propios están capacitados para torcer la historia de un partido adverso. Ocurrió con el uruguayo Santiago Silva en la cancha de Vélez . O con Walter Erviti en el Monumental, cuando River ya saboreaba el triunfo superclásico.

Lo malo

La incertidumbre en el banco: todo parece indicar que, aunque Boca gane el Inicial, Falcioni no continuará como entrenador. Las dudas sobre su futuro alimentan las versiones sobre su reemplazante y generan turbulencias en el plantel.

El juego no convence a nadie: Boca muestra un fútbol gris, sin variantes ni fútbol asociado. "No jugamos a nada", había dicho el capitán Schiavi. Es el mejor reflejo de la realidad xeneize, que no quedó eliminado de la lucha por el título gracias a que ganó el partido que debía ganar. Hasta acá, hizo todos los méritos para quedar en el camino y dejarles el verdadero protagonismo a otros. Por más que el DT pruebe variantes, ese Boca que supo llegar a la final de la Copa Libertadores no da señales de vida.

Belgrano - 26 puntos

Lo bueno

Mucho, con poco: a Ricardo Zielinski, su entrenador, le cabe el gran mérito de haber armado un bloque granítico que saca petróleo de sus virtudes. A nadie le resulta fácil enfrentar al equipo cordobés, que muerde en todos los sectores de la cancha y es contundente cada vez que ataca.

Sin presiones: no lo agobia el promedio y se armó para sumar. Hizo de Córdoba una fortaleza: hasta el partido con Lanús sólo le habían convertido un gol y marchaba invicto en su provincia. El estado de tranquilidad en que vive le alcanza para acorralar a sus rivales, no dejarlos respirar y saber cuándo los tiene que atacar. Los que juegan con Belgrano suelen perder los estribos. Si confirma su triunfo con Independiente, quedará a sólo tres unidades de la punta.

Lo malo

La caída con Lanús: era el partido que necesitaba para confirmar su condición de aspirante al título. Cayó 2 a 0 ante su gente en Barrio Alberdi y quedó relegado a esperar que los dos de arriba (Vélez y el equipo granate) dilapiden sus chances para ser aspirar a ser campeón del Inicial.

Candidato de rebote: jamás pensó Belgrano que podría pelear el título. Se armó para engordar su cosecha de puntos y terminó encaramado en el lote de punteros sin proponérselo. Privilegia darles rodaje a algunos prometedores juveniles (Melano, Pittinari) por sobre los refuerzos o las estrellas, por lo que es un plantel corto. Los suplentes son casi todos jóvenes formados en el club. La euforia de las últimas semanas puede jugarle en contra.