Inseguridad: noche de asaltos y reacción de las víctimas

Entre las 19.45 y las 21.25 del domingo, se produjeron tres situaciones de inseguridad, que cada una en su tipo, llaman la atención por la reacción de las víctimas como también por la audacia de los delincuentes.

 El domingo, entre las 19.45 y las 21.25, se produjeron tres situaciones de inseguridad que, cada una en su tipo, llaman la atención por la reacción de las víctimas como también por la audacia de los delincuentes.

El primero de los casos aconteció a las 19.45 cuando dos empleadas de un kiosco ubicado sobre Bulevar Pellegrini casi San Jerónimo fueron asaltadas por un delincuente, y una de ellas enardecida persiguió al ladrón hasta quitarle una gorrita.


Muy cerca, unos 300 metros al norte por calle San Jerónimo, tres delincuentes intentaron robar una moto, un policía uniformado que hacía compras lo evitó, y a la yunta de ladrones un vecino le tiró desde un departamento de propiedad horizontal un tarrito transformado en plantera.

Finalmente, un tradicional bar santafesino, Paladar Negro, ubicado en la esquina sureste que forman las calles Sarmiento y Balcarce, fue asaltado por tres delincuentes que se movilizaban en una motocicleta negra, en la que escaparon ante el estupor de los empleados y comensales del local de barrio Candioti.

Kiosco de Bulevar y San Jerónimo

En el kiosco de Bulevar Pellegrini y San Jerónimo el diálogo fue con la propietaria del local y con las dos empleadas asaltadas, las que aún bastante sobresaltadas, narraron la negativa experiencia que les tocó vivir a manos de un ladrón solitario, que fingió estar armado, se llevó todo el dinero de la recaudación que había en la caja registradora, y luego huyó. Pero una de los dos empleadas, enojada como nunca, lo persiguió y le gritó barbaridades y logró quitarle un gorro de lana que llevaba puesto el ladrón que cometió el asalto, que huyó a bordo de una motocicleta negra hacia el este por Bulevar.

Le tiran con una plantera desde un edificio

El segundo caso fue minutos después, a solo 300 metros al norte de Bulevar Pellegrini y San Jerónimo, cuando un policía uniformado que concurrió a hacer compras a una panadería de la zona, escuchó gritos desde la calle, y dos ladrones que intentaban robar una moto, desistieron de la sustracción, y uno de los vecinos que vive en el edificio ubicado enfrente les arrojó un tarrito con tierra, que no es otra cosa que una tradicional plantera de factura bien casera. Casi le partió la cabeza a uno de los ladrones, pero zafaron porque se estrelló contra el pavimento.

En el corazón del barrio Candioti

Tres delincuentes armados ingresaron al reconocido bar Paladar Negro, de Balcarce y Sarmiento, robaron dinero existente en la caja registradora y algunos otros elementos y después huyeron a bordo de una motocicleta de mediana cilindrada hasta Ituzaingó, y desde allí hacia el puente Colgante.