Los islamistas ganan la batalla constitucional en Egipto

El tumultuoso Egipto posrevolucionario ya tiene su nueva Constitución. Según los resultados oficiosos publicados por la prensa local, el sí recabó un apoyo sustancialmente mayor este sábado en la segunda fase del referéndum sobre el borrador constitucional apadrinado por las fuerzas islamistas. No obstante, su victoria se ha visto empañada por numerosas denuncias de irregularidades. Por el momento, difícilmente la nueva Carta Magna reconducirá la atribulada transición egipcia hacia la senda de la estabilidad.

Gracias a la participación en los principales bastiones islamistas, el respaldo al texto constitucional en las urnas se elevó en la segunda fase a un 71%, unos 15 puntos más que en la primera. Por ejemplo, en las provincias sureñas de Beni Suef y Qena rozó el 85%. Sumando ambas jornadas, la cifra se sitúa en un 64%. De las 27 provincias, el no se ha impuesto en tres, y en dos de ellas por un escaso margen.

Los líderes islamistas se han felicitado por la consecución de un hito que califican de “histórico”. “Esperamos que la aprobación de la nueva Constitución sea una oportunidad histórica para unir todas las fuerzas políticas sobre la base del respeto mutuo", declaró Murad Alí, uno de los portavoces del Partido Libertad y Justicia (PLJ), el brazo electoral de los Hermanos Musulmanes. De acuerdo con la normativa vigente, no se requería ningún tipo de mayoría cualificada para ratificar la ley fundamental.

No obstante, la oposición considera ilegítimo el proceso de redacción y aprobación de la Constitución. “Se han registrado unas irregularidades generalizadas que han alterado el resultado... Vamos a presentar una denuncia documentándolas al Fiscal general y a la Comisión Electoral”, afirmó en un comunicado el Frente de Salvación Nacional, la principal coalición opositora que reúne a personalidades políticas como el premio Nobel de la Paz Mohamed el Baradei, y los excandidatos presidenciales Amr Musa y Hamdin Sabbahi.

Debido a la celeridad de la convocatoria a las urnas, ninguna organización internacional vigiló el referéndum. Sí lo hizo una veintena de ONG egipcias, la mayoría de las cuales solicitó públicamente la repetición del proceso a causa del fraude. Entre las infracciones más comunes citadas por los observadores estuvo la realización de campaña en las mezquitas y dentro de los propios colegios electorales, así como la falta de jueces para garantizar la limpieza de la votación.

La Comisión Electoral está estudiando las alegaciones antes de ofrecer el resultado oficial de la consulta. Ahora bien, las opciones de que desaire al Gobierno y exija la repetición del proceso entero son más bien escasas. También durante las elecciones presidenciales hubo pruebas de fraude, pero las autoridades judiciales que supervisaron los comicios concluyeron que eran menores y no influyeron de forma decisiva en el resultado.