Los clubes apuntan a recuperar grandes nombres del exterior
Los dirigentes buscan jugadores que están en las mejores ligas de fútbol del mundo y las negociaciones para repatriarlos suelen ser muy complejas desde el inicio. Aún así los clubes apelan a la tarea del convencimiento
Los dirigentes del fútbol argentino buscan jugadores del exterior para tratar de reforzar sus equipos. Miran a Europa y Brasil para buscar, en esos torneos, los futbolistas argentinos que puedan llegar como figuras al país y logren jerarquizar equipos donde, en muchas ocasiones, ya estuvieron.
Las buenas intenciones dirigenciales quedan en la nada con el pasar de las semanas y sólo algunas pocas llegan a buen puerto. Es que los jugadores del exterior ganan cifras imposibles de obtener en una economía como la argentina, donde el acceso al dólar está limitado y los ingresos de los clubes no se asemejan en nada a los que tienen los equipos de otros países.
Los pases son casi imposibles desde el inicio de las gestiones y las negociaciones se transforman en tareas complejas y poco viables para llegar a un buen final. Es decir, que desde el arranque, traer a un jugador del exterior es una tarea con un alto grado de complejidad.
Pese a la dificultad, los propios dirigentes asumen la veracidad de la intención de traerlos. Así los medios se llenan de versiones, los hinchas cargan con ilusiones que pocas veces se concretan y los DT buscan tres opciones más como alternativas a un primer nombre que surgió.
Fabricio Coloccini juega actualmente en el Newcastle de Inglaterra. Durante la temporada 2012-2013 fue elegido como uno de los once mejores jugadores de la Premier League y gana un sueldo imposible de igualar para San Lorenzo, club que lo quiere repatriar.
¿Por qué los dirigentes piensan en traer una figura de Europa a la que saben que no podrán pagarle? Porque entienden, en muchas ocasiones, que la voluntad puede pesar más que los números y los requerimientos del equipo al que pertenecen los jugadores. Eso no sucede y los nombres de los refuerzos sólo quedan impresos en los diarios viejos.
El presidente del “Ciclón”, Matías Lammens aseguró que quería traer a Coloccini para cubrir la salida de Nicolás Bianchi Arce. Pero desde un principio sostuvo que “es muy complicado que se dé”. A eso le sumó que el pasivo del club es de $234 millones y de esa forma terminó por poner al borde la caída del pase del ex jugador de la Selección.
Otro caso renombrado es el del “Cata” Díaz. El defensor es parte de Atlético Madrid, equipo que conduce Diego Simeone y que marcha segundo en la Liga Española, y fue sondeado por Boca para regresar al club. Carlos Bianchi lo pidió por su experiencia y su pasado con la camiseta “xeneize” pero la imposibilidad surgió por el sueldo del futbolista y las trabas del conjunto “colchonero” para dejarlo ir.
“Lo del Cata Díaz está caído, estamos evaluando otras alternativas”, dijo Daniel Angelici después del sorteo de la Copa Libertadores. Díaz tenía ganas de volver a Boca y su representante lo había asegurado, pero la cláusula de su contrato era muy alta.
En River sonaron varios jugadores que se cayeron con el pasar de los días. Ramón Díaz dejó entrever en su presentación como técnico “millonario”, que Javier Saviola lo había llamado para volver. El propio jugador del Málaga lo desmintió y aseguró que estaba bien en su equipo y que cumpliría el contrato hasta el final de la temporada.
Los dirigentes buscan nombres propios que reciben sueldos altos en el exterior y que tienen que sortear muchas trabas para llegar a un club argentino. Algunos se concretaron como las vueltas de Gabriel Heinze o Maximiliano Rodríguez a Newell\\'s, pero la mayoría quedaron perdidos en el camino. Los refuerzos que quieren en el fútbol argentino cotizan muy alto y a pesar de la imposibilidad, los clubes creen en la tarea del convencimiento.