Cristina no se quedó al funeral y evitó verse con el presidente iraní
Mientras el vicepresidente Nicolás Maduro anunciaba que el cuerpo de Hugo Chávez será embalsamado, Cristina Fernández de Kirchner ya estaba volando en el Tango 01 de regreso al país. Por la mañana ya se había filtrado desde la comitiva argentina que la Presidenta adelantaría su vuelta, a pesar de que se especulaba no sólo que participaría hoy del sepelio del líder bolivariano sino que sería una de las principales oradoras.
Para cuando se tomó la decisión, ya estaba confirmada la llegada a Caracas del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad. A poco de la aprobación parlamentaria del cuestionado memorándum por la investigación del atentado a la AMIA, no se descartó que la Jefa de Estado haya preferido evitar la foto conjunta. En especial porque el Parlamento del país persa aún continúa tratando el acuerdo.
Al confirmar el anticipado regreso, el ministro de Defensa, Arturo Puricelli, además de negar el Proyecto X (ver página 8), desmintió el rumor que circulaba en Venezuela, al aseverar que el adelantamiento no respondía a la visita del jefe del poder iraní. “No tiene nada que ver con eso”, afirmó, según informó la agencia DyN.
En pleno vuelo, la propia CKF escribió en Twitter una crónica de su paso por Venezuela, que inicia aclarando que está en el Tango 01. Allí cuenta que el acto formal de presidentes en el último adiós al caudillo bolivariano será esta mañana y justifica su ausencia: “Lo mío no es protocolar. No vine a despedir un Presidente, sino a un compañero y un amigo”, escribió la mandataria. A diferencia de Puricelli, la mandataria evitó siquiera mencionar a Ahmadinejad.
Con una serie de tuits, Cristina Kirchner contó que “ni bien me avisaron lo de Hugo, decidí viajar de inmediato a Caracas”. Y agregó que su hija Florencia la acompañó. “No podía esperar. Infinita tristeza: nuestro compañero, el amigo de Argentina, había emprendido la partida. Al menos, eso creí”, escribió. Luego reveló que cuando vio la “marea roja” (por la multitud que colmó las calles de Caracas) acompañando los restos, le hubiera querido estar allí. “No puedo: el calor, mi hipotensión crónica y el médico me lo prohiben”, aclaró. Y cuando se acercó al féretro describió: “No lo miro. Sólo quiero recordarlo vivo. Porque está vivo”. Más adelante, remarcó lo que ya había dicho pasada la medianoche ante la prensa, cuando llegó al hotel: “Hombres como Chávez no se mueren nunca”. Agregó que el líder bolivariano “vive y vivirá en cada venezolano y venezolana que dejó de ser invisible y se tornó protagonista”.
“Antes de partir me acerco y sin mirarlo toco la bandera que está sobre el féretro. Me despido, por ahora”, dice uno de los últimos tuits de la crónica.
Durante la jornada de ayer, Cristina Kirchner volvió a la capilla ardiente que se encuentra en la Academia Militar de Forte Tuimas, donde desde el día anterior eran velados los restos de Chávez. Luego, cerca de las 14.30, junto a su comitiva, la mandataria se dirigió hacia el aeropuerto Maiquetía, para emprender el regreso al país. El canciller Héctor Timerman no subió al avión: representará hoy a la mandataria en el funeral protocolar de presidentes. El resto de la comitiva también retornó pero parte de la militancia K se quedó para el último adiós.