Tras el fallo, kirchneristas piden reformar la Constitución

Luis D'Elía dijo que después de octubre se impulsarán más cambios. Funcionarios y legisladores K dijeron no estar sorprendidos por el fallo de la Corte. Sin embargo apuntan a intereses corporativos y harán campaña a partir de esta derrota

No hubo insultos. Tampoco una explosión de enojo. El malestar venía desde hace días, con la sentencia de la jueza con competencia electoral María Servini de Cubría. Sucede que en la Casa Rosada olfateaban el fallo adverso de la Corte Suprema, que terminó declarando ayer la inconstitucionalidad de la elección popular de los miembros del Consejo de la Magistratura. Esa ley, una de las seis que integran el paso inicial hacia la proclamada Reforma Judicial, tuvo varios vaivenes. Desde su anuncio, a cargo de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la Casa Rosada, su secretario de Legal y Técnica, Carlos “Chino” Zannini, tuvo que aclarar debajo del escenario que la votación se pretendía llevar a cabo en las legislativas del 27 de octubre. Más tarde se definió que los precandidatos debían medirse en las PASO. Después, con el rechazo opositor trasladado a los juzgados, se produjo un efecto dominó.

La respuesta de Balcarce 50 fue sumar el golpe a su bandera. La propia mandataria aprovechó la previa del fallo para una nueva catarata de tuits en la que volvió a apuntar a la Justicia.

“Desconoce la voluntad popular expresada en el Congreso de la Nación”, despotricó contra el máximo tribunal el ministro de Justicia, Julio Alak, quien insólitamente salió a aclarar que el Gobierno acataría la voluntad de la Corte. La Rosada no tiene otra instancia donde apelar.

Quienes sí podrían recurrir a tribunales internacionales serían las entidades, como las ONG’s, o particulares que podrían haber poblado la lista de consejeros del Frente para la Victoria. “No es una estrategia avalada por nosotros”, se atajan en despachos oficiales, desligando cualquier eventual presentación de un plan oficialista. Los tiempos electorales la convierten en una tarea imposible.

Por otra parte, Alak destacó el voto en disidencia, el único a favor del Gobierno, del juez Eugenio Zaffaroni. “El texto constitucional (por la reforma de 1994) delegó la tarea de finalizar la estructuración del Consejo de la Magistratura en una ley especial sancionada por la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada cámara”, citó el funcionario las palabras del magistrado con mayor sintonía con el oficialismo.

Como ya es costumbre, no hubo autocrítica. “Morimos con la nuestra”, lo graficó un ultrakirchnerista. Aunque pueda sonar algún que otro reproche por la redacción del proyecto contra el secretario de Justicia, el camporista Julián Alvarez, la mayor parte del oficialismo circunscribe esta derrota a la batalla mayor: contra la llamado corporación judicial, pelea que nadie se atreve a ponerle grises frente a la Presidenta.

Le tienen temor al voto de la gente, a la expresión del pueblo”, arremetió el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. Y agregó que “las corporaciones prefieren esconderle las urnas al pueblo”. El argumento de que un Poder no puede autocontrolarse trascendió ayer todos los ministerios.

Como también suele hacer el kirchnerismo, la derrota adoptará tintes épicos. Ya presente en el discurso presidencial pre-electoral, ligando las fallas de los jueces con la inseguridad, la Reforma Judicial tomará un mayor peso en la carrera hacia el 11 de agosto. “Pusimos el tema en debate”, se contentan los kirchneristas que ven el vaso medio lleno.

Los que lo ven medio vacío adelantan que irán por más. El ex piquetero Luis D’Elía no lo disimuló en Twitter. “Reventemos las urnas en octubre y vayamos por una nueva Constitución”, fue su llamado en 140 caracteres. La idea pasó por otras mentes, equiparando el Consejo de la Magistratura como otra de las reformas la sociedad debe “empoderar”, tal el verbo cristinista de moda.