Polideportivo - Columna de opinión

Lunes 28 de Noviembre de 2016 - 10:24 hs

"El análisis de nuestra propia actuación"

La opinión de Gustavo Mazzi sobre lo que dejó la Copa Davis en las redes sociales.

Actualizado: Lunes 28 de Noviembre de 2016 - 12:23 hs

Ganar o perder un partido de tenis no guarda relación con una persona que lo esté mirando. Imputarle a alguien una dolorosa derrota por una “relación causal”, donde sólo existe una coincidencia, es artero y dañino.  Creer que existe una relación causal sólo porque dos eventos ocurren en forma simultánea o sucesiva es un error de razonamiento conocido como “falacia de la falsa causa”.

¡Es lícito hablar de discriminación cuando a una persona se la considera “mufa”! ¿En qué se diferenciaría la denigración de un individuo por su origen étnico, de la que se basa en un conjunto de eventos desafortunados y azarosos que se le atribuyen?

“Una vez que se etiquetó como ´yeta´ a un individuo se pone en funcionamiento un mecanismo psicológico denominado sesgo confirmatorio, que consiste en retener en la memoria los casos que parecen confirmar este rasgo y olvidar aquellos que lo refutan”, asegura la licenciada Roxana Kreimer. Las personas consideradas “mufa” son excluidas, desacreditadas, maltratadas y denigradas… y su estigmatización  puede tener consecuencias significativas.

El vertiginoso y muchas veces irresponsable mundo de las redes sociales sacó una vez más lo peor de nosotros en la circunstancial derrota. En 140 caracteres de un Twitter, hubo descalificaciones, bravuconadas, dolorosas agresiones a protagonistas o simples espectadores.

“Del Potro pecho frio”, “Maradona mufa”, “Messi amargo”, “no quieren ganar, no sienten la camiseta”… fueron algunos de los perversos comentarios previos a la obtención del título en la Copa Davis, contra los grandes deportistas (reconocidos mundialmente) que parió nuestro suelo.  Así, pasamos del ultraje a la adoración en la misma cuenta y en solo un par de minutos, intentando borrar con el codo lo que escribimos con la mano. Tan triste como injusto.

Con un poco de memoria, más autocrítica y el mayor de los respetos, hoy debería ser oportuno el triunfo argentino en tenis, para que cada uno pueda hacer también un balance de su propia actuación. Esa que tuvimos frente a una pantalla de celular o computadora… y así, probablemente podamos contarle a nuestro propio “ecosistema", cuánto más “ardorosos” que Delpo, Diego y Lionel (“esos mufas que no sienten la camiseta”) somos; para después sí poder opinar a diestra y siniestra en 140 caracteres…con la posibilidad de “quitar los improperios” si el equipo acierta un penal o una volea nos da chances de triunfar. Y ni hablar, si salimos campeones por primera vez en la historia, luego de tan ácidas críticas. Vergonzoso.

La victoria de Del Potro y Cia se metió entre los hitos del deporte nacional. Y ahí andamos con la celeste y blanca, exitistas y excitados… porque definitivamente así somos y a tantos así les gusta. El viejo anillo del dirigente reflejaba una triste y dura realidad que nos desnuda con impunidad y no cambia, en Argentina "TODO PASA”… aunque el daño, muchas veces sea irreparable.  

Fuente: Por Gustavo Mazzi