El Cabalén cambia de manos: ACTC pisa fuerte en Córdoba

El automovilismo argentino suma un nuevo capítulo en su interna institucional. El Autódromo Oscar Cabalén de Córdoba, uno de los escenarios más emblemáticos del país, ya no estará disponible para todas las categorías: desde ahora, solo recibirá competencias fiscalizadas por la ACTC.

La noticia fue confirmada por el propio presidente del Córdoba Automóvil Club, Oscar Piumetto, quien anunció que la empresa Enjoy Producciones, organizadora del exitoso regreso del Turismo Carretera al Cabalén en mayo pasado, se hará cargo de la gestión del circuito.

A partir de esta nueva etapa, las únicas categorías habilitadas serán aquellas que pertenezcan al universo ACTC, lo que deja afuera a las fiscalizadas por el Automóvil Club Argentino (ACA), como el TC2000 y el Top Race.

Esta decisión no es menor. Llega en medio de una fuerte disputa entre el ACA y la ACTC por el control del automovilismo nacional, una pulseada que ya derivó en intervenciones del Gobierno y una creciente tensión en el calendario deportivo.

¿Por qué se tomó esta decisión?

Según Piumetto, el autódromo atraviesa serias dificultades económicas tras una sentencia judicial que obliga al CAC a pagar más de 100 millones de pesos por un accidente ocurrido hace más de una década. Frente a la imposibilidad de afrontar esa deuda, Enjoy Producciones asumió el control operativo del circuito y, a cambio, limitará el uso del trazado a categorías afines a la ACTC.

Aunque desde lo legal no hay impedimentos para esta maniobra, la decisión genera ruido en el ambiente. El Cabalén ha sido históricamente un bastión del TC2000 y de las categorías organizadas por el ACA, por lo que este cambio de manos parece más una jugada estratégica que una solución ocasional.

Un deporte cada vez más dividido

La medida refuerza la creciente centralización de poder de la ACTC, que ya gestiona el autódromo de La Plata y ahora suma a su órbita otro circuito clave.

Además, se da a solo días de que entre en vigencia una resolución que reconoce oficialmente al ACA como única autoridad deportiva nacional ante la FIA.

Con esta situación, el conflicto entre ambas entidades no solo afecta a los dirigentes, sino también a los equipos, pilotos y fanáticos, que ven cómo las decisiones políticas condicionan el espectáculo en pista. 

El automovilismo argentino enfrenta así uno de sus momentos más tensos. Y mientras las instituciones disputan el control, los circuitos cambian de manos y las categorías se fragmentan.