El inicio de la semana encontró a Colón en una situación incómoda: la inhibición en FIFA continúa activa, a contramano de las versiones que indicaban que el conflicto ya estaba resuelto. Sin embargo, el panorama no es tan oscuro como parece. La deuda con Alberto Espínola está cubierta en términos económicos, aunque aún no se ejecutó el giro formal que permita levantar la sanción.
Ese detalle no es menor. Hasta que el dinero no llegue a la FIFA y el organismo complete el procedimiento, el Sabalero seguirá limitado para operar con normalidad en el mercado de pases.
El dinero está, falta el último paso
Desde el club confirmaron que ya se logró reunir el monto exigido, cercano a los 500 mil dólares, correspondiente al reclamo del futbolista paraguayo. El mecanismo acordado establece que el pago se realizará a través de FIFA, que luego transferirá el dinero a Espínola y notificará el cumplimiento.

Ese trámite, que suele demorar algunos días, es el que mantiene a Colón todavía dentro del listado de clubes inhibidos.
Alonso gestiona afuera, define adentro
En este contexto, el presidente José Alonso se encuentra en Punta del Este, donde mantiene reuniones clave. Allí cerró el acuerdo con Christian Bragarnik para sumar a Federico Lértora, una negociación que se apalanca en la confianza de que la inhibición será levantada en el corto plazo.
La idea del mandatario es clara: apenas regrese a Santa Fe, avanzar con el giro del dinero para acelerar la resolución definitiva del conflicto ante FIFA.
Un mercado condicionado
La sanción no solo fue un problema administrativo. Durante semanas, Colón debió moverse con cautela, sabiendo que no podía inscribir refuerzos mientras la inhibición siguiera activa. Esa situación enfrió charlas, demoró acuerdos y obligó a negociar con explicaciones constantes.
Por eso, más allá del alivio reglamentario, levantar la inhibición significa descomprimir el frente deportivo y mejorar la posición del club frente a jugadores y representantes.
Resolver para volver a avanzar
En el mundo Colón entienden que este tipo de conflictos no admite grises: primero se paga y se ordena, después se proyecta. La deuda con Espínola fue una carga pesada, pero necesaria de saldar para recuperar margen de maniobra.
Si no surgen imprevistos, en los próximos días FIFA debería actualizar su registro y dejar atrás la inhibición. Recién entonces el Sabalero podrá acelerar a fondo en el mercado y enfocarse sin condicionamientos en el armado del plantel, dejando atrás un capítulo que marcó el inicio del año.