La ciudad de Rosario rindió este lunes –a través de sus representantes municipales– un sentido homenaje a Horacio “El Vasco” Usandizaga, dos veces intendente y uno de los referentes políticos más influyentes en los '80 tras el regreso de la democracia. El cortejo fúnebre se detuvo frente al Palacio de los Leones, sede del Ejecutivo municipal y escenario emblemático de su gestión entre 1983 y 1989.
El acto, breve pero cargado de simbolismo, reunió a familiares, funcionarios de la actual gestión, excolaboradores, dirigentes de distintos espacios políticos y vecinos que acompañaron la despedida con un cálido aplauso en las escalinatas del edificio municipal.
El intendente Pablo Javkin destacó la figura de Usandizaga como “un gran intendente de la vuelta de la democracia” y subrayó su impronta política. Recordó que asumió el 10 de diciembre de 1983 y que “le dio a la ciudad una jerarquía que la elevó”, además de resaltar su carácter combativo. “Tuvo que pelear por Rosario y esa fue una característica que sostuvo toda su vida. Ese carácter particular fue el que le permitió concretar muchas obras”, expresó.
Usandizaga falleció a los 85 años. Abogado y dirigente histórico de la Unión Cívica Radical, fue el primer intendente electo tras la dictadura y gobernó con amplio respaldo popular. También se desempeñó como concejal, diputado provincial y senador nacional por Santa Fe, y estuvo cerca de convertirse en gobernador en 1991, cuando la aplicación de la Ley de Lemas lo dejó fuera del cargo pese a ser el candidato más votado. Años más tarde presidió Rosario Central, entre 2007 y 2010.
La única voz de la familia ante la prensa fue la de su hija Marisol Usandizaga, jueza, quien agradeció a las autoridades municipales por los homenajes realizados en vida. “Los mejores homenajes siempre son en vida”, remarcó.
Desde un plano íntimo, Marisol definió a su padre como una persona de carácter fuerte, tanto en lo público como en lo privado, pero destacó por sobre todo su honestidad. “Cometió errores en la política y en el fútbol, pero fue esencialmente una persona honesta, intelectual, política, moral y económicamente. Vivía como cualquier vecino y caminaba el barrio”, afirmó.
Polémico, frontal y de estilo directo, Horacio Usandizaga se retiró de la vida pública tras problemas de salud. Su muerte marca el cierre de una etapa para la política rosarina y deja el recuerdo de una figura que, para muchos, encarnó una forma intensa y discutida de ejercer el poder, pero también un fuerte compromiso con la ciudad del sur provincial.
