El teléfono sonó, los números circularon y la chance tomó forma, pero el desenlace fue otro. Kevin Zenón no cruzará el Atlántico, al menos por ahora. Boca le bajó la persiana a la propuesta que había llegado desde Alavés y en ese movimiento también quedó involucrado Unión, que observa el escenario con paciencia y expectativa.
El plan del club español era llevarse al volante por 18 meses mediante un préstamo que dejara un millón de dólares en la Ribera. Sin embargo, cuando la conversación avanzó hacia el futuro, apareció el punto de quiebre.
La discusión nunca fue por el presente, sino por el después. Boca quiso blindarse con una opción de compra elevada, en sintonía con la cláusula de rescisión. Alavés, en cambio, intentó fijar un monto muy por debajo, acorde a su realidad financiera. Las posiciones quedaron tan distantes que el acuerdo se volvió inviable.
Con la negociación caída, el escenario se reconfigura: Zenón seguirá en Boca, al menos en este tramo de la temporada, con la necesidad de ganarse un lugar y demostrar que puede ser una pieza útil.
Desde Santa Fe, Unión no pierde de vista la jugada, ya que conserva el 20% de los derechos económicos del mediocampista y cada movimiento en torno a su futuro impacta directamente en sus arcas. Por eso, aunque no participe de la negociación, sigue cada paso en silencio.