La nueva dirigencia de Colón tuvo un arranque de gestión marcado por decisiones fuertes y una importante inyección de recursos económicos. En apenas un mes y medio, la comisión encabezada por José Alonso debió afrontar compromisos que, en su conjunto, rozaron el millón de dólares, con el objetivo de ordenar una situación institucional delicada heredada al momento de asumir.
Desde el 3 de diciembre, cuando Alonso asumió formalmente, quedó en claro que el club no contaba con fondos propios suficientes, por lo que fue necesario recurrir a dinero externo para comenzar a acomodar cuentas urgentes y evitar mayores complicaciones deportivas y administrativas.
La prioridad fue poner al día al plantel profesional, una gestión clave para normalizar el día a día futbolístico, que implicó una erogación cercana a los 400.000 dólares. Luego llegó el turno de cumplir con los aguinaldos del personal, otro compromiso impostergable dentro de la estructura del club.
Sin embargo, el golpe económico más fuerte se dio con el pago a Alberto Espínola, que superó los 450.000 dólares debido a los intereses y que permitió levantar la inhibición, un paso fundamental para recuperar normalidad en el mercado de pases.
A estos montos se suman los acuerdos por rescisiones de contratos de varios futbolistas, dentro de un proceso de reestructuración del plantel que aún no está cerrado, ya que continúa pendiente la situación de Luis Rodríguez. Además, Colón todavía debe afrontar obligaciones pendientes: restan 180.000 dólares a Independiente Rivadavia por el pase de Jorge Sanguina, operación por la que ya habría un acuerdo, y 28.000 dólares a Montevideo City Torque (reclamo) por dejar libre a Andrew Teuten.
En apenas 45 días, la dirigencia llevó adelante gestiones fulgurosas para enderezar el rumbo institucional, resolver urgencias económicas y empezar a construir un escenario más ordenado que permita, de a poco, mirar el futuro con mayor optimismo.