Trabajadores y trabajadoras del Hospital José María Cullen, junto a personal del servicio de emergencias 107, continuarán con sus reclamos este martes, con una "marcha de antorchas" desde las 19 hs hacia Casa de Gobierno. Se sumarán, a su vez, al reclamo que realizan los docentes santafesinos.
Este lunes se realizó un abrazo simbólico en el nosocomio para visibilizar una situación que califican como "insostenible". El reclamo central apunta a la falta de representación de los gremios de la administración central (ATE y UPCN) y a una precarización laboral que, en algunos casos, supera los 15 años.
La protesta contó con la participación de profesionales y personal de diferentes áreas que denuncian una postergación histórica. "Hay compañeros que hace 11, 12 y hasta 15 años que esperan el pase a planta. Los expedientes están encajonados y no hay respuestas del Gobierno", señaló una de las manifestantes del Servicio Social, quien trabaja bajo un régimen de reemplazos sin reconocimiento de su profesionalización.
El panorama se repite en otros sectores: "Hace cinco años que ingresé y sigo como monotributista, facturándole al hospital y no al Ministerio", relató otra trabajadora, exponiendo las diversas formas de contratación irregular que conviven en el sistema público.
Infraestructura al límite: el caso del tomógrafo
Más allá de lo salarial, la crisis también afecta la capacidad operativa del hospital. Un trabajador del servicio de Diagnóstico por Imágenes advirtió sobre el estado crítico del equipamiento: "Nuestro tomógrafo es viejo y trabaja las 24 horas del día. Constantemente tiene fallas o se tilda porque no da más. Atendemos a todos los pacientes internados y a las emergencias de la guardia con un aparato que ya cumplió su ciclo".
A los problemas de aparatología se suman deficiencias edilicias, como techos rotos en áreas operativas, lo que profundiza el "cansancio emocional" del personal que enfrentó la pandemia y hoy se siente desamparado.
Uno de los puntos de mayor fricción es la relación con ATE y UPCN. Los manifestantes sostienen que el sector salud siempre queda relegado en las paritarias de la administración central. "Siempre terminan entregándonos por migajas", expresaron durante la protesta.
El malestar se acrecentó tras los rumores de incrementos salariales para directores y subdirectores de hospitales y Samcos durante el verano. "Esa noticia corrió y genera indignación cuando un administrativo apenas roza los 900.000 pesos o menos, dependiendo del caso", explicaron.
Atención resentida pero garantizada
A pesar del abrazo simbólico y la masividad de la protesta, la atención en el hospital no se interrumpió totalmente. Si bien la actividad en las salas se vio resentida durante la movilización, el servicio de Guardia y las emergencias funcionaron con normalidad.
