El presente de Unión tiene una característica marcada: es un equipo que no se achica ante nadie. Bajo la conducción de Leonardo Madelón, el Tatengue se acostumbró a competir de igual a igual frente a rivales de peso y en escenarios complejos.
En este campeonato lo volvió a demostrar en varios partidos, donde logró imponer su juego por momentos y discutir el protagonismo ante equipos que, en los papeles, aparecen como candidatos.
Unión dejó buenas sensaciones frente a San Lorenzo en el Estadio 15 de Abril, donde dominó largos tramos del juego y generó varias oportunidades de gol que no logró transformar en ventaja.
Quizás la mejor producción futbolística reciente llegó frente a Independiente en el Estadio Libertadores de América - Ricardo Enrique Bochini.
Aquel día Unión llegó a estar 3-0 arriba, mostrando un nivel colectivo que sorprendió incluso al propio rival. Pero el partido cambió en momentos puntuales y el equipo terminó resignando una victoria que parecía asegurada.
El desafío que aparece por delante
El equipo santafesino tiene una base titular que funciona, con una idea clara y jugadores que se entienden dentro del campo. Sin embargo, el desafío pasa por sostener ese rendimiento durante todo el partido y aprovechar mejor los momentos favorables.
Además, en varios encuentros quedó en evidencia otra dificultad: cuando Madelón mueve el banco, el equipo pierde peso específico y le cuesta mantener la misma intensidad.
Por eso, el gran reto de Unión en este torneo es transformar esa competitividad que muestra frente a cualquiera en resultados que lo posicionen definitivamente en la pelea grande. Porque el equipo ya demostró que puede competir. Ahora necesita empezar a ganar esos partidos que marcan la diferencia.