A casi 50 años del último golpe militar en Argentina, la identificación de Mario Alberto Nívoli como uno de los 12 cuerpos hallados en un predio militar de Córdoba representa un hito de justicia y memoria.
Nívoli, egresado y profesor de la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral, fue secuestrado el 14 de febrero de 1977 en Córdoba, tras haber tenido que abandonar Santa Fe debido a un atentado con bomba en su contra.
Para su hermana, Graciela Nívoli, la noticia fue inesperada tras décadas de incertidumbre. Ella destaca que este hallazgo es un signo de que “ese pasado tan doloroso no lo van a poder borrar aunque quieran”.
El cambio de estatus legal y simbólico de su hermano es fundamental para el proceso de duelo familiar: “nos trajo de alguna manera alivio esto de que Mario dejara de ser desaparecido para ser una persona asesinada”, manifestó Graciela a LT10.
Por su parte, María Soledad Nívoli, quien tenía apenas cuatro meses de vida cuando su padre fue secuestrado, describe la noticia como una conclusión necesaria. “Lo primero que sentí... es un gran alivio. La sensación de que esa búsqueda tan larga, esa espera sostenida tan enorme finalmente había concluido”, relata. Sin embargo, Soledad subraya que este hecho trasciende lo privado: “es algo importante a nivel singular y familiar, pero sobre todo es fundamental a nivel colectivo”.
El hallazgo de estos 12 cuerpos en La Perla, donde hubo más de 2.000 detenidos, es solo el comienzo de un arduo trabajo científico y judicial. La familia destaca la labor del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAF) y el apoyo de la comunidad, recordando con especial afecto cómo la escuela San José en Santa Fe fue un "refugio" para la madre de Soledad cuando nadie más le daba trabajo tras la desaparición de Mario.
Aunque los padres de Mario fallecieron sin conocer este desenlace, la familia siente que la identificación permite finalmente imaginar un “hermoso homenaje y despedida”, transformando el dolor presente durante años en un acto de reparación histórica. Como afirma Soledad ante la magnitud de lo que falta por descubrir: “esto recién empieza. Hay mucho todavía por buscar”.