Interés General - rumbo a la Luna

Miércoles 01 de Abril de 2026 - 17:38 hs

Artemis II: misión histórica y un aporte clave de la ciencia argentina

La astrónoma e investigadora del Conicet, Beatriz García, analiza los objetivos de la nueva misión espacial, los riesgos del espacio profundo y el protagonismo de la tecnología nacional a través del microsatélite Atenea.

Actualizado: Miércoles 01 de Abril de 2026 - 17:43 hs

La misión Artemis II marca un hito en la exploración espacial al representar el regreso de una tripulación humana a las proximidades de la Luna tras cinco décadas.

Sin embargo, la astrónoma argentina e investigadora del Conicet, Beatriz García, advirtió por LT10 que es necesario moderar las expectativas sobre un descenso inmediato: “Esta es una misión que efectivamente transporta seres humanos a una distancia importante... pero no va a lunizar, tampoco va a orbitar la Luna”.

Se trata, fundamentalmente, de un encuentro cercano y un retorno seguro para probar los sistemas de la nave Orion.

Un vuelo de prueba crucial

El objetivo principal de esta etapa es validar la tecnología que permitirá, eventualmente, el descenso humano previsto para 2027 con Artemis III.

Según García, la misión “está probando tecnologías de comunicaciones, tecnología de resistencia a radiación, principalmente partículas, radiación cósmica que viene esencialmente del sol”, además de monitorear la respuesta biológica de los astronautas.

A diferencia de las misiones Apolo de los años 60 y 70, la tecnología actual permite un control de variables mucho más sofisticado. No obstante, el riesgo sigue siendo un factor determinante. “Viajar al espacio corre muchos riesgos... la Luna no es un objeto muy interesante, francamente el riesgo de ir al espacio es enorme”, señala la investigadora, recordando accidentes históricos como los de los transbordadores Columbia y Challenger.

El sello argentino en el espacio

Para la ciencia nacional, Artemis II tiene una relevancia particular: el microsatélite argentino Atenea viaja a bordo de la misión. Este desarrollo fue realizado en un tiempo récord de dos años por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR) y la CONAE.

García destaca este logro como una muestra de resiliencia: “Es una situación en donde se demuestra la gran capacidad argentina en un momento en donde la ciencia y la tecnología no parecen ser prioridad”. El microsatélite será colocado en una órbita terrestre muy lejana, a unos 70.000 kilómetros de la Tierra, para probar tecnologías en condiciones extremas.

Geopolítica y "tierras raras"

Más allá del avance científico, la astrónoma señala que el trasfondo de estas misiones es mayoritariamente político. “Tal vez el 90% sí es parte de la geopolítica”, afirma, explicando que Estados Unidos necesita posicionarse frente a los avances de China, país que ya ha logrado descender con naves robóticas en la cara oculta de la Luna.

Asimismo, existe un interés comercial renovado debido a la detección de "tierras raras" (minerales críticos para la tecnología moderna) en el suelo lunar. Aunque el costo de estas misiones es multimillonario, García concluye que estos eventos despiertan un interés genuino en la sociedad y son “enormes logros” tecnológicos que merecen ser comunicados adecuadamente

Audio: Entrevista a la astrónoma argentina e investigadora del Conicet, Beatriz García.

Fuente: LT10