Unión empieza a acomodar su rumbo en el Apertura y, en ese proceso, hay una certeza que se consolida partido a partido: tiene goleador. Cristian Tarragona asumió ese rol que el equipo venía buscando hace tiempo y hoy es una de las principales razones de este presente competitivo.
Después de 12 fechas, el Tate se mantiene en zona de clasificación a playoffs, un objetivo que no admite tropiezos. Por eso, la victoria ante Riestra fue clave. No solo por los puntos, sino porque permitió dejar atrás rápidamente la caída frente a Defensa y confirmar que fue apenas un accidente en el camino.
Ante el Malevo, incluso, el resultado quedó corto. Unión generó más, hizo méritos para ganar con mayor tranquilidad, pero terminó sufriendo innecesariamente en el cierre. Cosas del fútbol. Lo importante fue que volvió a sumar y reafirmó su identidad. En ese contexto aparece Tarragona como pieza determinante. Con seis goles, se posiciona como el máximo artillero del equipo y le da a Unión ese plus que marcan los equipos con aspiraciones: un delantero que define.
Detrás suyo, el aporte se reparte. Brahian Cuello, Marcelo Estigarribia, Mateo Del Blanco y Julián Palacios suman dos tantos cada uno, pero es el 9 quien marca la diferencia. En un equipo que quiere ser protagonista, tener un goleador no es un lujo: es una necesidad. Y Unión, después de varias temporadas, parece haber encontrado al suyo.