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Lunes 13 de Abril de 2026 - 09:45 hs

Día Mundial del Beso: siete curiosidades científicas beneficiosas para la salud

Diversos estudios exploran cómo este gesto íntimo influye en la biología, el bienestar emocional y la conexión entre las personas, con hallazgos inesperados sobre su impacto en la vida cotidiana.

Actualizado: Lunes 13 de Abril de 2026 - 09:46 hs

El Día Mundial del Beso se celebra cada 13 de abril y pone en primer plano un gesto capaz de transmitir emociones y cruzar fronteras culturales. Lejos de ser solo una expresión romántica, simboliza la conexión entre personas y la construcción de vínculos en un acto íntimo que trasciende generaciones y contextos. 

La efeméride tiene su origen en una hazaña singular: en 2013, una pareja tailandesa rompió todos los récords al besarse durante 58 horas, 35 minutos y 58 segundos, lo que convirtió al beso en protagonista de una celebración global que destaca su relevancia. 

Aunque suele asociarse con el amor y la pasión, encierra una dimensión mucho más amplia. La ciencia comenzó a descifrar su compleja influencia sobre el cuerpo y el cerebro, desentrañando cómo este gesto ancestral impacta la biología, fortalece la salud física y mental, y hasta interviene en el equilibrio de la microbiota y el bienestar emocional. 

Hoy, los estudios revelan que besar no solo une a las personas, sino que también modifica procesos internos fundamentales, lo que convierte a este acto cotidiano en un fenómeno digno de ser celebrado y comprendido. 

1. Orígenes evolutivos y vínculos humanos

El significado de besar no siempre tuvo la misma función a lo largo de la historia. De acuerdo con un análisis publicado en Evolutionary Anthropology, el beso humano podría derivar de una etapa final de las sesiones de acicalamiento entre los primates ancestrales, donde los cuidadores utilizaban los labios protruidos para succionar restos de suciedad o parásitos de la piel. Al perder el vello corporal, los humanos conservaron solo el gesto simbólico, que se transformó en una herramienta para fortalecer lazos sociales y familiares

El mismo artículo explica que, aunque existen otras hipótesis que vinculan el beso con la alimentación de los bebés o la inspección olfativa, la evidencia más sólida apunta a la función social y de cohesión. En las sociedades humanas actuales, las reglas sobre quién, cómo y cuándo se besa varían ampliamente, pero el beso mantiene un significado universal relacionado con el afecto, la confianza y la afiliación. 

2. El cerebro influye en la dirección y forma de besar

Un estudio de la Universidad de Bath reveló que la mayoría de las personas tiende a inclinar la cabeza hacia la derecha al besar. En la investigación, realizada en Bangladesh, donde los besos públicos no son habituales, más de dos tercios de los participantes giraron su cabeza hacia la derecha, tanto quienes iniciaron como quienes recibieron el beso.

Este resultado sugiere que inclinar la cabeza hacia la derecha al besar no es solo una costumbre aprendida, sino que podría estar relacionada con la forma en que el cerebro organiza sus funciones. Según los científicos, ciertas sustancias químicas como la dopamina, que intervienen en el placer y las emociones, no se distribuyen de igual manera en ambos hemisferios cerebrales. Esto haría que, de manera natural, las personas tiendan a girar la cabeza hacia un lado en particular al besar. 

3. El impacto del beso en la microbiota oral y la salud compartida 

El beso implica el intercambio de hasta 80 millones de bacterias en solo 10 segundos, según un estudio publicado en Evolution and Human Behavior. Este contacto hace que las parejas terminen teniendo una microbiota oral, es decir, el conjunto de microorganismos de la boca, más parecida entre sí que con otras personas.

El artículo explica que el intercambio de bacterias no solo es normal, sino que puede resultar beneficioso. Al compartir microorganismos, la diversidad bacteriana de la boca se fortalece y eso ayuda al sistema inmune a protegerse mejor. Además, los científicos señalan que estos cambios en la microbiota oral pueden influir en el eje microbiota-cerebro, una conexión entre los microbios del cuerpo y el cerebro, lo que podría afectar el estado de ánimo y la salud en general. 

4. Besar sincroniza emociones y activa zonas específicas del cerebro

La sincronía entre quienes se besan va más allá de lo físico. Un artículo publicado en Psychology Today por el psicólogo Sebastian Ocklenburg señala que el beso activa áreas específicas del cerebro, sobre todo en el hemisferio izquierdo, que están relacionadas con las emociones positivas.

El experto describió una investigación en la que participó que empleó sistemas de electroencefalograma (EEG) portátiles para registrar la actividad cerebral de parejas mientras se besaban, y demostró que la experiencia produce una mayor activación frontal izquierda en comparación con situaciones neutras. 

Esta mayor actividad en el hemisferio izquierdo podría vincularse con la costumbre de girar la cabeza hacia la derecha al besar, ya que ese lado del cerebro controla los movimientos del lado derecho del cuerpo y participa en la experiencia de emociones agradables, lo que explicaría por qué la mayoría de las personas elige esa dirección de manera espontánea.

5. Besar puede desencadenar reacciones químicas que reducen el estrés

Según el doctor Claudio Waisburg, médico neurólogo y neurocientífico consultado previamente por Infobae, el beso constituye una “tormenta química en el cerebro”, ya que estimula la liberación de oxitocina, dopamina, serotonina y endorfinas. 

Estas sustancias se asocian con el apego, el placer, el bienestar emocional y la reducción del dolor físico. Además, el contacto disminuye los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que repercute en la salud emocional y cognitiva.

Una revisión sistemática y meta-análisis publicada en Nature Human Behaviour, que incluyó a casi 13.000 personas, refuerza los dichos del experto. El análisis concluyó que las intervenciones basadas en el contacto físico, como los besos, abrazos y masajes, muestran efectos positivos de tamaño medio tanto en la salud física como mental. 

El análisis demostró que estos gestos contribuyen a regular el cortisol, reducir la ansiedad, la depresión y el dolor, y aumentar la sensación de bienestar y la resiliencia emocional. El estudio también destaca que la frecuencia del contacto es más determinante que la duración de cada episodio. A mayor número de interacciones afectivas, mayor es el beneficio observado sobre la salud mental y física.

6. La frecuencia del beso como indicador de satisfacción y calidad en la pareja

Una investigación publicada en Taylor & Francis evaluó a 1.605 personas en relaciones de pareja de al menos dos años y halló que la frecuencia de los besos se asocia positivamente con la satisfacción sexual y de pareja, así como con una menor ansiedad y evitación en el apego. El estudio sugiere que la práctica regular del beso puede ser un indicador del estado de la relación y un factor clave para mantener la satisfacción a largo plazo.

7. El beso como lenguaje no verbal

El beso funciona como una forma de comunicación no verbal que va más allá del gesto romántico. Según relató el psicólogo Kevin Bennett en Psychology Today, besar permite expresar deseo, afecto y estados de ánimo sin necesidad de palabras. Este acto ayuda a fortalecer la conexión emocional y el deseo, y quienes mantienen el hábito de besarse suelen reportar mayor satisfacción y complicidad en la pareja.

Además, besar favorece la sincronización entre ambos, ya que implica estar atentos a las señales y preferencias del otro. La práctica constante del beso no solo renueva la intimidad, sino que también sostiene el bienestar afectivo y refuerza el vínculo a lo largo del tiempo. 

Fuente: Infobae