En la antesala de un partido clave, Unión empieza a ordenar piezas no solo desde lo futbolístico, sino también desde lo disciplinario. Con tres fechas por disputarse en la fase regular del Torneo Apertura, el estado de las tarjetas amarillas comienza a jugar un papel determinante.
Vuelve Vargas y se perfila el equipo
Una de las noticias más importantes para el cuerpo técnico de Leonardo Madelón es el regreso de Lautaro Vargas, quien ya cumplió con su fecha de suspensión tras haber alcanzado el límite de cinco amonestaciones.
El mediocampista no estuvo en la derrota ante Estudiantes de La Plata, pero todo indica que volverá a la titularidad este viernes ante Newell’s, en lugar de Nicolás Paz, en lo que sería la única modificación en relación al último partido.
Estigarribia, al límite pero disponible
Otro caso que generó confusión en las últimas horas fue el de Marcelo Estigarribia. Si bien algunos reportes indicaban que había llegado a la quinta amarilla, el sistema Comet registra solo cuatro, por lo que estará a disposición.
De todos modos, el delantero jugará condicionado: una nueva amonestación lo dejaría afuera de un eventual compromiso decisivo en el cierre de la fase regular.
Varios nombres en zona de riesgo
El cuerpo técnico también sigue de cerca a otros futbolistas que acumulan tres tarjetas amarillas y están a dos de la suspensión:
Cristian Tarragona, Brahian Cuello y Julián Palacios.
Con pocos partidos por delante, cualquier amonestación puede alterar la planificación, sobre todo pensando en la importancia de llegar con el plantel completo al tramo decisivo.
Un punto a tener en cuenta es que las tarjetas amarillas se “limpian” de cara a los playoffs. Sin embargo, si un jugador alcanza la quinta amarilla en la última fecha o es expulsado, deberá cumplir la sanción en la instancia eliminatoria.
Madelón, atento a todos los frentes
En este contexto, Madelón no solo trabaja en lo táctico, sino también en la administración de cargas y riesgos. Con un cierre de fase regular exigente, Unión necesita sostener su competitividad sin perder piezas clave por sanciones.
Así, entre regresos importantes y jugadores al límite, el Tatengue encara una etapa donde cada detalle puede marcar la diferencia.