El sector frigorífico atraviesa un inicio de 2026 con serias dificultades ante la notoria caída del consumo de carne y la crítica situación económica en el país.
Al respecto, Sebastián Bendayan, gerente de la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe, dijo por LT10 que la industria enfrenta una "tormenta perfecta" donde coinciden la caída de la demanda local y la falta de competitividad internacional.
A pesar de una recomposición de precios a principios de año, necesaria tras un 2025 de valores estancados, el mercado no ha podido absorber los incrementos. Sobre este punto, Bendayan señaló: "El problema lo tenemos en que el consumidor no lo convalida no porque no quiera, sino porque hay una pérdida del poder adquisitivo de la gente y esa es la realidad". Esto ha provocado que el consumo de carne vacuna caiga de promedios históricos de 60 kg por habitante a unos 43 o 44 kg actuales.
La crisis se refleja directamente en la actividad de las plantas santafesinas. Bendayan reveló cifras preocupantes sobre la operatividad del sector: "Estamos teniendo un 35% de capacidad ociosa. O sea, nuestras plantas no están trabajando al 100%, estamos trabajando a un 65% o 60% en algunos casos". Esta merma ha obligado a los frigoríficos a unificar días de faena y reducir horas para evitar que el producto, al ser perecedero, se eche a perder en cámaras.
Con un dólar que el sector considera "anclado", la carne argentina pierde terreno frente a competidores regionales. "Al tener un dólar anclado, los precios no son competitivos con respecto a lo mejor con Uruguay, con Brasil o con Paraguay", explicó Bendayan, aclarando que esto impide materializar anuncios de exportación en contratos reales.
Finalmente, el referente expresó su preocupación por el impacto social de esta coyuntura, que afecta a unas 45.000 familias a nivel nacional: "Se están tomando todas estas medidas que de continuar y de perdurar en el tiempo, vamos a tener complicaciones a nivel laboral y a nivel de funcionamiento de la industria".