Después de casi una década de espera, comenzó el juicio por las estafas de la agencia de turismo Maros, una causa que involucra a más de un centenar de víctimas en Santa Fe y la región. El proceso llega tras años de dilaciones, suspensiones y cambios en las defensas, en un expediente que acumula una gran cantidad de material probatorio.
En ese marco, la abogada querellante Balbina Cavalieri brindó detalles en LT10 sobre el inicio del debate oral, la modalidad de la maniobra y el impacto que dejó en quienes confiaron en la empresa.
Cavalieri explicó que se trata de “una causa muy compleja” y reconoció que la demora en el trámite se debió a “reiteradas suspensiones de las audiencias de debate” por situaciones como la renuncia de abogados defensores. Aun así, destacó que “llegó el día, el juicio arrancó” y ya comenzaron a declarar los primeros testigos.
Según relató, las declaraciones coinciden en un mismo esquema de estafa. “Todos los testigos que fueron declarando han demostrado claramente una misma maniobra”, afirmó. La operatoria consistía en captar clientes con ofertas más accesibles que las del mercado y generar confianza mediante reuniones presenciales en distintas localidades.
“Los precios que ella proporcionaba eran mucho más bajos que los de otras empresas”, explicó, y agregó que eso facilitaba que las personas entregaran dinero, datos de tarjetas y documentación personal.
Sin embargo, el destino de esos fondos nunca era el prometido. “Ese dinero nunca iba destinado a pagar esos viajes”, sostuvo Cavalieri, al detallar que se utilizaba para cubrir otros gastos o incluso viajes personales de los imputados.
El punto de quiebre se produjo a comienzos de 2017, cuando decenas de personas descubrieron que sus vacaciones no existían. “El 3 de enero, 67 personas debían viajar a Cancún y ahí es donde estalló todo”, describió. A esto se sumó que la titular de la firma ya había iniciado un concurso preventivo días antes, sin informar a los clientes. “Sabiendo que no iba a poder cumplir, siguió cobrando”, remarcó.
El caso incluye situaciones extremas. Cavalieri relató que un grupo de jóvenes viajó al exterior y se encontró sin alojamiento pago, lo que obligó a sus familias a enviar dinero de urgencia. “Fue una situación realmente caótica”, definió.
Más allá de la dimensión económica, la abogada puso el foco en el impacto emocional: “Si escuchás el relato de las víctimas, te das cuenta de que, después de tanto tiempo, ya casi ninguna tiene la esperanza de recuperar algo”.
En ese sentido, compartió testimonios que marcaron las primeras audiencias. “Ayer el relato fue desgarrador”, dijo, y contó el caso de una mujer que había organizado un viaje con sus hermanos: “Dos de ellos, con los que ella iba a viajar, ya han fallecido”. También mencionó a otra víctima que vendió su auto para pagar el viaje de 15 años de su hija y nunca pudo concretarlo.
“El daño que causó este hecho no es meramente de carácter patrimonial; creo que es peor el daño psicológico y emocional”, sostuvo.
Finalmente, advirtió sobre la necesidad de extremar los cuidados al contratar servicios turísticos, especialmente en entornos digitales. “Uno tiene que ser muy cauteloso”, indicó, y recomendó exigir comprobantes inmediatos: “Si tenés un viaje pagado, te tienen que emitir el tique aéreo; no pueden decirte ‘vas a salir entre enero o febrero’”.
El juicio continuará en las próximas semanas y se espera que la sentencia se dicte hacia finales de mayo, en una causa que busca determinar responsabilidades penales tras uno de los casos de estafa más resonantes de la región.