En Santa Fe ya no es un rumor aislado y Mateo Del Blanco empieza a instalarse con fuerza propia en el radar europeo. Desde la Ligue 1 de Francia lo siguen de cerca, lo comparan, lo analizan y, sobre todo, lo quieren.
A los 22 años, el lateral de Unión dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad sostenida. Regularidad, despliegue y una evolución constante lo posicionaron como uno de los mejores en su puesto dentro del fútbol argentino. Un presente que, inevitablemente, lo puso en la vidriera.
El interés no es nuevo, pero sí cada vez más concreto. Racing de Strasbourgo fue uno de los primeros en seguirlo de cerca, con el respaldo de un grupo inversor que también maneja a Chelsea. Ahora, la escena se amplía y sube la apuesta: Toulouse y Olympique de Lyon se metieron en la carrera, tras lo que informan medios galos.
El dato no es menor. Cuando varios clubes de peso apuntan al mismo objetivo, los tiempos se acortan y las cifras tienden a escalar. En ese contexto, Unión juega su propia partida: fijó una cláusula de salida que debe ejecutarse en efectivo, una barrera que, en los hechos, deja afuera a competidores locales y enfoca la negociación en el exterior.
Puertas adentro, el escenario es claro. El club necesita vender, pero no quiere malvender. Porque Del Blanco no es solo una ficha transferible: es titular, es presente y es proyección. Es, en definitiva, uno de los activos más fuertes que tiene hoy el equipo. El próximo mercado de pases se acerca y en Santa Fe lo saben: lo de Del Blanco ya no es una posibilidad lejana. Es una operación en construcción. Y puede ser la que marque el rumbo.