Colón - Por LT10 y FM "X"

Sábado 02 de Mayo de 2026 - 15:07 hs

Un amor que no se va: la memoria de Bontemps, Colón y una herida abierta

Su esposa, Marisol Cogliano, habló en LT10 sobre la historia junto a Jorge Bontemps, la marca imborrable de la inundación de 2003 y el recuerdo eterno de su paso en el Sabalero

Actualizado: Sábado 02 de Mayo de 2026 - 15:12 hs

Foto : El Litoral

En la previa del partido entre Los Andes y Colón, la pelota quedó en segundo plano por un momento. En los micrófonos de LT10, la voz de Marisol Cogliano, esposa de Jorge Bontemps, trajo de vuelta una historia atravesada por el amor, el fútbol y una de las tragedias más profundas que golpeó a la ciudad: la inundación de 2003 tras el desborde del Río Salado.

A más de dos décadas de aquella catástrofe, su mirada cambió. “Con el tiempo uno toma más dimensión de lo que pasó. Fue devastador. Mucha gente nunca pudo reponerse, ni económica ni psicológicamente”, contó. Entonces era joven, sin hijos, y pudo atravesarlo desde otro lugar. Hoy, asegura, sería distinto.

Carnevali en LT10: recuerdos en Colón, una hazaña histórica y la Selcción

El recuerdo no es solo personal: es colectivo. La inundación dejó barrios enteros bajo el agua, familias desplazadas y una sensación que todavía duele. “No solo nos inundamos, después tampoco podían sacar el agua. El daño fue mucho más grave”, explicó, apuntando también a la falta de respuestas y a una causa judicial que, según remarcó, “quedó en nada”.

Marisol reconstruyó esos días con imágenes que todavía estremecen. Dos metros de agua dentro de su casa en barrio Roma, la huida por los techos, la incertidumbre absoluta. “No había comunicación, no sabías nada de nadie. Era un descontrol total”, recordó. Junto a Jorge Bontemps, su pareja en aquel entonces, lograron salir con lo puesto, documentos y su mascota, mientras el agua avanzaba con fuerza.

La historia, sin embargo, también tuvo gestos de solidaridad que quedaron grabados. Vecinos con embarcaciones ayudando, ollas populares, familias que se sostenían entre sí. “Había una solidaridad terrible, aunque también dolía ver que algunos seguían como si nada”, reflexionó.

En medio de ese contexto, Bontemps seguía ligado a su profesión. Jugador de Colón en ese momento, continuaba entrenando pese a la situación. “Tenían compromisos que no podían dejar. Como nos pasó a todos, había que seguir”, explicó. También destacó el acompañamiento del gremio de futbolistas, clave en aquellos días.

Pero más allá del drama, hay una historia que atraviesa todo el relato: la de un amor que no se apagó. “Jorge fue el amor de mi vida”, dijo sin rodeos. Años después de su fallecimiento, Marisol eligió no volver a formar pareja. Crió a su hijo y siguió adelante, siempre con su recuerdo presente. “Mi objetivo fue ser madre y salir adelante. Y lo logré”.

El paso de Bontemps por Colón dejó una huella que todavía perdura. Sus compañeros lo recuerdan como un tipo alegre, comprometido y muy querido. “Era muy divertido cuando entraba en confianza, pero también muy responsable con su profesión”, contó.

Sobre el fútbol, Marisol fue clara: “Es duro. En ese momento no había el acompañamiento que hay hoy. Si te pasaba algo, muchas veces quedabas solo”. Su reflexión apunta a una época donde las condiciones eran más precarias y los jugadores no siempre tenían respaldo ante situaciones límite.

El cierre, inevitablemente, volvió a la memoria y al reconocimiento. “Gracias por acordarse siempre de Jorge. Para mí y para mi hijo es muy importante”, expresó. Y dejó una frase que resume todo: la necesidad de recordar, de no olvidar.

 

Audio: Marisol Cogliano

Fuente: Diez en Deportes

Seguí leyendo