En una entrevista concedida al programa Radio Sapiens de LT10, la reconocida neumonóloga santafesina Virginia Larivey expresó su profunda preocupación ante el giro normativo del Gobierno Nacional respecto a los vapeadores. Mientras que en la provincia de Santa Fe existe un proyecto con media sanción para prohibir su comercialización y uso en lugares cerrados, la administración central ha optado por regular su venta, lo que implica aceptar y formalizar su presencia en el mercado.
Larivey advirtió que estos dispositivos no son inocuos, como suele creerse erróneamente. Según la especialista, el uso de vapeadores ya ha demostrado producir daños fetales y lesiones graves en las vías aéreas. Además, lejos de ser una herramienta efectiva para abandonar el tabaco, estos productos perpetúan la adicción a la nicotina al mantener la dependencia psicológica y gestual del fumador. "La persona que fuma es una persona que está enferma de tabaquismo; lo que tenemos que hacer los médicos es ayudarla", señaló, subrayando que la regulación nacional parece enfocada en "cobrar impuestos" y "expandir el mercado" antes que en la salud.
Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue el impacto de estos productos en la población adolescente. Larivey denunció que los vapeadores utilizan packaging atractivo que seduce a los jóvenes, quienes se inician en el consumo bajo la falsa premisa de que no hace daño. Esta situación se agrava al considerar que estos dispositivos actúan como una puerta de entrada al cigarrillo tradicional o al consumo dual, aumentando la dependencia orgánica a la nicotina. La médica calificó como "aberrante" que marcas de estos productos busquen vinculaciones con símbolos nacionales como la selección argentina de fútbol para ganar legitimidad.
En contraste con la postura nacional, la especialista destacó el rol de Santa Fe como provincia pionera en leyes antitabaco, recordando que la prohibición de fumar en lugares cerrados generó un cambio cultural positivo y una disminución notable en la cantidad de fumadores. Asimismo, mencionó ejemplos internacionales como el del Reino Unido, donde se ha prohibido la compra de cigarrillos a los nacidos después de 2009, o Estados Unidos, donde los altos impuestos al tabaco financian el gasto público en salud derivado de enfermedades como el EPOC y el cáncer de pulmón.
Finalmente, Larivey enfatizó que la verdadera lucha contra el tabaquismo debe basarse en la prevención y la cesación tabáquica guiada por profesionales. En lugar de fomentar nuevas formas de fumar, instó a fortalecer la educación en las escuelas y a proteger a los no fumadores de la contaminación ambiental que generan tanto el humo tradicional como el vapor de estos nuevos dispositivos.