Alberto Booz, integrante de la Federación Argentina de Expendedores de Nafta e Interior (FAENI), brindó un panorama sobre la situación del suministro de Gas Natural Comprimido (GNC) ante la llegada de las bajas temperaturas a la región. El directivo señaló este jueves que, aunque se avecina una ola de frío que suele complicar el abastecimiento, las estaciones de servicio de la zona no sufren el impacto como en años anteriores gracias a la previsión contractual de los establecimientos locales.
Booz explicó que la mayoría de las bocas de expendio de la provincia cuentan actualmente con contratos de "suministro firme". Este tipo de acuerdos garantiza el abastecimiento y evita las restricciones automáticas que sí afectan a los contratos "interrumpibles", los primeros en sufrir cortes cuando escasea el recurso en el sistema de redes.
No obstante, el referente de FAENI advirtió con preocupación sobre la fuerte caída en el consumo de GNC, motivada principalmente por la falta de nuevas conversiones de vehículos. Según analizó, no existe actualmente una política estatal clara que fomente el paso al gas, a pesar de que la matriz energética argentina, impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta, debería priorizar este combustible por sobre los proyectos de electromovilidad.
"Vemos beneficios en patentes e impuestos para quien tiene un auto eléctrico, pero no lo vemos en el GNC, que sería la matriz a desarrollar en Argentina", expresó Booz, al tiempo que señaló que la confederación trabaja activamente ante las autoridades para revertir esta tendencia.
Respecto al mercado de los combustibles líquidos, el dirigente analizó los recientes movimientos de las pizarras y destacó el liderazgo de YPF, compañía que concentra más del 50 % del mercado nacional. Explicó que las petroleras aplican estrategias de micropricing, una modalidad que implementa pequeñas variaciones en los surtidores que a veces resultan imperceptibles para el automovilista.
Además, reveló que existe un compromiso por parte de las compañías del sector para evitar saltos abruptos en los precios de venta, lo que permite mantener una relativa estabilidad incluso cuando el valor del barril de crudo fluctúa a nivel internacional.
El impacto de la recesión económica
En cuanto al comportamiento del consumidor, Booz observó que, si bien la sociedad ya naturalizó los aumentos por considerar al combustible un gasto indispensable, se nota una clara migración desde los productos premium hacia los regulares. Sin embargo, aclaró que la caída general de las ventas —que aún no recupera los niveles de hace dos años— no se debe exclusivamente al valor del litro, sino a la marcada retracción de la actividad económica general.
"El consumo está caído no por el precio, sino por la caída de la actividad económica", sentenció, tras mencionar que la falta de dinamismo en el transporte de bienes y la menor actividad en sectores clave terminan impactando de forma directa en los ingresos de las estaciones de servicio, ya que el movimiento del campo no alcanza para compensar la balanza comercial del sector.
