La situación de los comercios de proximidad en Santa Fe atraviesa un momento crítico. Según Ricardo Mascheroni, integrante de la Cámara de Kiosqueros local, la caída de ventas es "muy fuerte" y afecta tanto a kioscos como a almacenes y despensas de barrio. El cierre de negocios con décadas de trayectoria se ha vuelto una constante en zonas como María Selva o Sargento Cabral, debido a la imposibilidad de afrontar los costos de alquiler, luz e impuestos en un contexto de retracción del consumo: "La gente no está consumiendo", sentencia Mascheroni en diálogo con LT10.
Un cambio drástico en el hábito de compra
La crisis no solo ha reducido el volumen de ventas, sino que ha transformado profundamente lo que el cliente elige. Los productos denominados "de impulso", como golosinas, alfajores y chocolates, han sido los más afectados. "Hoy la gente, hay que ser realista, todo lo que es el producto de consumo de impulso... la gente no tiene para comprarlo. Entonces, privilegia tal vez comprar un alimento que comprar un postre y una golosina", explicó el dirigente. Esta tendencia ha llevado a que los comercios dejen de ofrecer productos importados o de tipo "boutique" que antes tenían salida.
Consumos de crisis: alcohol, tabaco y pastillas
Uno de los datos más alarmantes destacados en la entrevista es el repunte de ciertos rubros asociados directamente al malestar social y económico. Mascheroni señala que, mientras cae la venta de alimentos en general, se observa un incremento en el consumo de bebidas alcohólicas de baja calidad, productos derivados del tabaco y pastillas ansiolíticas. "Eso quiere decir de que hay todo un estrés en la sociedad producto de la situación económica que es agobiante", reflexionó.
De medio de progreso a forma de subsistencia
Para Mascheroni, la rentabilidad del sector se ha erosionado hasta convertir al kiosco en una mera estrategia de supervivencia. Recordó que, en otras épocas, el trabajo en un kiosco permitía costear una carrera universitaria, algo que hoy considera "imposible" debido a la caída del consumo. Actualmente, define la actividad más como una forma de vida que como un negocio próspero: "Trabajo para ganar poco porque es lo único que hay".
Este diagnóstico se ve respaldado por informes de consultoras privadas que indican una caída de las ventas del 3,8% anual en abril, acumulando un retroceso del 3,3% en el primer cuatrimestre del año.