La movilidad eléctrica empieza a ganar lugar en la Argentina y el sector del transporte público ya tiene su propia experiencia pionera. Desde la ciudad de Buenos Aires, Gerardo Trillini se convirtió en el primer taxista del país en salir a trabajar con un vehículo cien por ciento eléctrico y asegura que, después de dos meses, el cambio fue más grande de lo que imaginaba.
En diálogo con LT10, el chofer contó cómo tomó la decisión de dejar atrás el combustible tradicional y apostar por un modelo eléctrico, una elección que en un principio surgió por necesidad, pero que terminó transformándose en una experiencia que hoy recomienda con entusiasmo.
"Primero iba a renovar mi unidad por una a combustión, pero recorrí las agencias acá en Capital y la verdad que me pedían una fortuna", relató Trillini. En ese contexto, apareció una línea de financiamiento del Banco Ciudad destinada a taxistas para comprar vehículos eléctricos e híbridos. "Fui el primero que hizo el trámite. Intervino el banco, el Gobierno de la Ciudad, intervinieron todos para que me salga lo más rápido posible", contó.
Finalmente eligió un BYD Yuan Pro, una unidad totalmente eléctrica que empezó a manejar hace poco más de dos meses y con la que ya recorrió más de 6.000 kilómetros.
El impacto en el bolsillo y la autonomía
El impacto económico fue uno de los primeros cambios que notó en su rutina. "Antes gastaba alrededor de 15.000 pesos por día en gas trabajando y hoy gasto 20.000 pesos por semana en electricidad", explicó a la radio.
El vehículo ofrece una autonomía de alrededor de 380 kilómetros y, en su caso, eso alcanza de sobra para el trabajo diario. "Yo hago entre 100 y 120 kilómetros por día. Lo cargo cada dos o tres días. Tengo garage, llego a casa, lo enchufo y al otro día ya está cargado", detalló. La lógica, dijo, es tan simple como cargar un celular. Aunque también probó estaciones rápidas en la vía pública: "Ya probé el cargador rápido y en media hora te lo completa".
Otro de los puntos que destacó tiene que ver con el mantenimiento mecánico. "El auto no tiene motor tradicional, no tiene cambio de aceite. Le conectan la computadora, controlan que esté todo bien, rotan las ruedas y le cambian el filtro del aire acondicionado. Nada más", explicó.
La reacción de los pasajeros
La experiencia también llamó la atención de los usuarios en la calle, donde el silencio y la comodidad se volvieron parte del viaje. "El andar es silencioso cien por ciento. Si no prendés la radio, es silencio absoluto mientras vas haciendo el viaje", contó Trillini.
Incluso aseguró que esta particularidad empezó a jugar a favor del taxi frente a otros servicios digitales. "Me ha pasado que gente que estaba esperando un auto de aplicación anula el pedido y me para a mí", señaló entre risas.
Durante la entrevista, aparecieron varias consultas de taxistas santafesinos vinculadas a la autonomía, el costo de mantenimiento, el uso bajo la lluvia y el rendimiento en trayectos largos. Sobre esto, Trillini fue categórico: "Se puede usar con lluvia, se puede usar sin lluvia, es lo mismo, no pasa nada".
También aseguró que el cambio cultural va avanzando entre sus colegas. "Se están agregando. Muchos tienen miedo al eléctrico por el tema de la infraestructura, pero ya va a llegar porque en todos lados del mundo está funcionando", planteó.
En ciudades como Santa Fe, donde el debate sobre nuevas formas de movilidad urbana también empieza a crecer, su testimonio aporta una referencia concreta de menor costo operativo y menos mantenimiento. Después de 36 años al volante, Trillini lo resumió con una frase sencilla que refleja el entusiasmo con el que vive esta nueva etapa: "Estoy contento, como un nene con un juguete nuevo".