Hay futbolistas que dejan un recuerdo por los títulos. Otros, por los goles. Algunos quedan grabados por la forma en que enfrentaron los momentos más difíciles. Ezequiel Videla integra ese último grupo en Colón.
En una extensa charla con LT10, el exmediocampista recordó aquella temporada de 2014, cuando el Sabalero descendió pero realizó una campaña que, en condiciones normales, hubiera sido de las mejores del campeonato. Desde esa experiencia trazó un paralelismo con el presente que atraviesa la institución en la Primera Nacional. "Jugar con la obligación de ascender genera un estrés enorme. Ganabas un partido importante y al otro día ya estabas otra vez haciendo cuentas y mirando resultados. Vivís constantemente bajo presión", explicó.
Videla fue una de las referencias de aquel plantel que, pese a la quita de puntos y un contexto extremadamente adverso, peleó hasta el final. Por eso entiende mejor que muchos lo que significa ponerse la camiseta rojinegra en momentos de exigencia máxima. "No es fácil jugar en Colón. Hoy sigue siendo uno de los clubes más grandes de la categoría y eso genera una obligación permanente. El jugador sabe que no alcanza con competir, tiene que ascender", sostuvo.
Pero su reflexión más fuerte estuvo vinculada al tiempo que lleva el club fuera de Primera División. "Mientras más pase el tiempo, más se le va a complicar a Colón. La Primera Nacional te contagia, te desgasta, te baja prestigio y cada vez hay más equipos preparados para competir. Por eso los cañones tienen que apuntar a este campeonato", remarcó.
Para Videla, la realidad del ascenso cambió considerablemente respecto de años anteriores. "Antes los equipos grandes que descendían tenían una diferencia marcada con el resto. Hoy todos se refuerzan, todos compiten y nadie le tiene miedo a Colón. El respeto se perdió y eso hace todo mucho más difícil", analizó.

Consultado sobre la impaciencia que suele rodear a los equipos con aspiraciones de ascenso, también defendió la necesidad de sostener proyectos. "Vivimos pendientes del resultado. Un fin de semana sos el mejor y al siguiente te cuestionan todo. Pero si no hay una base sólida, es muy difícil alcanzar objetivos en una categoría tan larga y compleja", señaló.
Más allá de Colón, la entrevista también permitió conocer una faceta más personal del exfutbolista. A los 32 años decidió retirarse de la actividad profesional y reconoció que el desgaste emocional tuvo mucho que ver. "Sufrí mucho la presión. Yo vivía el fútbol al ciento por ciento. Me cuidaba, me dedicaba exclusivamente a esto y llegó un momento en que necesitaba otra estabilidad. Hoy trabajo con juveniles y encontré una tranquilidad que hacía tiempo buscaba", confesó.
Actualmente se desempeña en divisiones inferiores de Talleres, aunque no ocultó el cariño especial que mantiene por la institución santafesina. "Colón es una familia. El día que me fui pasé a saludar a todos los empleados porque me habían tratado muy bien. Siempre voy a estar agradecido por el cariño de la gente", expresó.
Antes de despedirse dejó un mensaje que seguramente muchos hinchas sabaleros compartirán. "Que tengan fe y sigan confiando. Colón es un club muy grande y seguramente va a volver al lugar donde pertenece".