Cultura - Misa Ricotera

Sábado 06 de Junio de 2026 - 17:47 hs

"Nos abrazamos cantando": el adiós santafesino al Indio Solari

Pipo Licheri, cantante de Bravos Muchachitos, recordó en diálogo con LT10 cómo atravesó la noticia de la muerte del Indio Solari y el emotivo homenaje espontáneo que reunió a cientos de personas en Santa Fe. Entre recuerdos, canciones y lágrimas, habló del artista que marcó su vida desde la infancia.

Actualizado: Sábado 06 de Junio de 2026 - 18:51 hs

La noticia de la muerte del Indio Solari encontró a miles de seguidores intentando procesar una ausencia que parecía imposible. En Santa Fe, el dolor tomó forma de canciones, abrazos y encuentros improvisados. Uno de esos momentos ocurrió en Tribu, donde Bravos Muchachitos, la banda homenaje a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, convocó a una despedida espontánea que reunió a una multitud atravesada por la misma sensación: la de perder a alguien que, aun sin conocerlo personalmente, había estado presente durante toda una vida.

En diálogo con LT10, Pipo Licheri, cantante del grupo, puso en palabras una emoción difícil de explicar. "La verdad es que la noticia de la muerte del Indio, a mí como a tantas personas, me devastó, me dejó consternado; sigo sin caer", confesó. Y agregó: "Me van a ir cayendo varias fichas a lo largo del tiempo, seguramente".

Para Licheri, la historia con el Indio y con Los Redondos empezó mucho antes de los escenarios. Empezó en los viajes familiares, cuando todavía era un chico. "Yo empecé a escuchar a Los Redondos con mis viejos a los 9 años. El primer disco que apareció en mi casa fue Un baión para el ojo idiota, y La mosca y la sopa allá por 1991. Compartíamos viajes en familia escuchando a Los Redondos; yo les preguntaba a mis viejos qué significaba esto que estaba diciendo", recordó.

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Aquellas canciones terminaron convirtiéndose en una banda sonora permanente. "Para mí el Indio —la obra del Indio con Los Redondos sobre todo, y después su obra solista— atraviesa toda mi vida", resumió.
 
Entre los recuerdos que afloraron tras conocerse la noticia de la muerte, hay uno que conserva un lugar especial. Fue en diciembre de 1997, después del histórico recital de Los Redondos en la cancha de Colón. Tenía apenas 16 años cuando decidió acercarse junto a su madre y unos amigos a la quinta de Sauce Viejo donde se hospedaba la banda.

La escena parece sacada de una película que cualquier ricotero soñó vivir. "Golpeamos la puerta, salió La Negra Poli y se puso a hablar con mi vieja. Le dijimos que queríamos hablar con el Indio, una foto, lo que sea. Poli nos dijo que iba a ver qué podía hacer", relató.

 

La espera terminó de una manera inesperada. "Al rato se movió el picaporte y se escuchó la voz del Indio que decía: 'Che, ¿cómo se abre este portón?'. Y salió el Indio; salió Skay, salió La Negra Poli también de vuelta", recordó.

Todavía sonríe al pensar en aquella charla adolescente con sus ídolos. "Le comenté a Skay que yo tenía una banda. Me preguntó qué temas hacíamos, qué guitarra tenía. Después hablé con el Indio también; le pregunté qué le pasaba en la pierna porque la noche anterior había dicho en el show que no podía bailar. Me dijo que se había jodido los meniscos jugando al fútbol, pero que no pasa nada, que 'la semana que viene le cortaban la gamba y no había más problemas'".

Después vinieron más recitales, kilómetros recorridos detrás de una pasión y hasta el dolor de la separación de la banda. "Me ofendí mucho cuando se separaron Los Redondos. Lo tomé como algo que me hicieron a mí, como si se separara mi banda", admitió.

Por eso la noticia de la muerte golpeó tan fuerte. Y por eso el encuentro de Tribu apareció casi como una necesidad colectiva. "Lo que pasó ayer en Tribu fue algo que surgió a raíz de esto, no estaba en los planes de nadie", contó. La decisión de realizar el homenaje no fue inmediata. "Hablé con personas, hablé con mi viejo, con mi vieja, y me dijeron que sí, que de alguna manera teníamos que estar".

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Lo que siguió fue una ceremonia laica, una misa ricotera en la que las canciones funcionaron como refugio. "Teníamos que abrazar a la gente, permitir que nos abracemos todos juntos escuchando las canciones. Me parece que es lo que hubiese querido el Indio", reflexionó.

La noche estuvo cargada de tristeza, pero también de gratitud. "Ayer lloramos de tristeza y de alegría", resumió. Y encontró en las propias palabras de Solari una manera de explicar lo ocurrido: "Sacar alegría, sacar canciones donde el dolor abra canciones, decía el Indio, así que eso es lo que hicimos".

Mientras el duelo sigue abierto, Licheri sabe que la ausencia no se irá de un día para otro. "Todos los ricoteros y ricoteras que estábamos ahí nos abrazábamos y purgábamos el dolor, que va a costar, que va a durar, que va a desaparecer y va a volver en algunas noches, en algunas canciones", expresó.

Quizás por eso la despedida no fue un final sino una forma de agradecer. Porque, como ocurre con los artistas que trascienden generaciones, el Indio sigue apareciendo en una letra, en una guitarra, en una ruta o en una multitud cantando al unísono. "Es lo que más nos gusta: tocar canciones, cantar temas de Los Redondos, del Indio y agradecerle toda esta obra", concluyó.

 

Fuente: LT10

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