El bolso elaborado con cuero derivado de material genético reconstruido de un Tyrannosaurus rex no encontró comprador en una de las subastas más llamativas del año en París. Aunque los organizadores esperaban recaudar entre 300.000 y 500.000 euros, la puja se estancó en apenas 150.000 euros y la pieza fue retirada de la venta.
El exclusivo accesorio era la gran atracción de la colección Tentation Nº4, presentada en el Hôtel Drouot por la casa de subastas Giquello. Se trataba de un objeto único, promocionado como una combinación inédita entre ciencia, paleontología y lujo.
Según explicaron los organizadores, el material utilizado para fabricar el bolso surgió de una investigación desarrollada por Lab-Grown Leather Limited junto a The Organoid Company. El proyecto tomó como punto de partida restos de colágeno hallados hace 25 años en el fémur de un T-Rex descubierto en Montana, Estados Unidos.
A partir de esa información biológica, los científicos reconstruyeron secuencias proteicas del dinosaurio y las introdujeron en cultivos celulares capaces de producir colágeno. El resultado fue un cuero elaborado en laboratorio, tratado posteriormente mediante técnicas tradicionales de curtido vegetal.
Los impulsores del proyecto defendieron la creación como una alternativa innovadora a la producción convencional de cuero, ya que no requiere ganadería ni extracción de pieles animales. Incluso llegaron a definirlo como un objeto sin precedentes en la historia del lujo.
La expectativa alrededor de la subasta era alta. Alexandre Giquello, responsable de la venta, consideraba que la pieza marcaría un hito por su rareza y por el desarrollo tecnológico detrás de su fabricación. Sin embargo, el entusiasmo no se trasladó a los potenciales compradores.
El remate comenzó con una base de 100.000 euros y solo logró escalar hasta los 150.000. Esa cifra quedó muy lejos de la valuación mínima establecida por los expertos, por lo que la casa de subastas decidió no concretar la operación.
El resultado dejó en evidencia que la exclusividad y la innovación científica no siempre alcanzan para convencer al mercado. Al menos por ahora, el primer bolso inspirado en la piel de un T-Rex seguirá esperando un comprador dispuesto a pagar el precio que sus creadores consideran justo.