Durante semanas, Colón convivió con las dudas, los cuestionamientos y una sensación de incertidumbre que parecía agrandarse partido tras partido. El equipo de Ezequiel Medrán llegaba a Defensores de Belgrano bajo la lupa, con un entrenador discutido, con la obligación de ganar y con la necesidad urgente de ofrecer una respuesta futbolística. Y la dio.
Porque el 3-0 en el Juan Pasquale no fue solamente una victoria. Fue una demostración de carácter en uno de los escenarios más complicados de la categoría. Fue la confirmación de que este equipo sigue vivo, sigue de pie y sigue teniendo argumentos para pelear arriba.
Colón fue contundente cuando tuvo que serlo. Aprovechó cada situación favorable, golpeó en los momentos justos y construyó una ventaja que terminó siendo irremontable. Rasmussen abrió el camino, Pier Barrios amplió la diferencia y Marcioni liquidó el partido apenas comenzado el complemento. Tres goles, tres golpes directos a un rival que llegaba como uno de los protagonistas del campeonato.
Pero más allá del resultado, hay otro dato que no puede pasar inadvertido: el Sabalero respondió cuando más lo necesitaba. Lo hizo después de una semana cargada de críticas, de rumores y de cuestionamientos hacia Medrán. Lo hizo cuando la distancia con la punta empezaba a transformarse en una amenaza. Lo hizo cuando perder puntos ya no era una opción.
También hubo rendimientos individuales que explican la magnitud del triunfo. Ignacio Lago volvió a ser desequilibrante, Sarmiento aportó su calidad en la pelota parada, Budiño respondió cada vez que fue exigido y la defensa mostró firmeza en los momentos de mayor presión del local. Colón recuperó futbolistas importantes en un momento clave del torneo.
Por supuesto que un partido no resuelve todos los problemas. Colón todavía debe sostener esta producción, mejorar su rendimiento como visitante y encontrar regularidad. Pero sí sirve para algo fundamental: volver a creer. Porque la tabla muestra que sigue a tiro de la cima, porque todavía queda mucho campeonato y porque, cuando parecía más golpeado que nunca, apareció una goleada de esas que suelen marcar un punto de inflexión.
Colón necesitaba una reacción. La encontró en Buenos Aires. Y ahora vuelve a mirar el campeonato desde un lugar mucho más cómodo. Con Medrán fortalecido, con el plantel respaldando al entrenador dentro de la cancha y con la sensación de que la pelea por el primer puesto está más abierta que nunca.
Síntesis de Defensores de Belgrano y Colón
Defensores de Belgrano: 1-Alejandro Medina; 4-Brian Gómez, 2-Ian Pérez, 6-Nicolás Vaquer e 3-Alan Pérez; 8-Ignacio Gutiérrez, 5-Luis Jerez Silva, 10-Leandro Ciccolini y 11-Patricio Moyano; 7-Ezequiel Aguirre y 9-Enzo González. DT: César Eduardo Vigevani.
Colón: 1-Matías Budiño; 4-Mauro Peinipil, 2-Pier Barrios, 6-Federico Rasmussen y 3-Leandro Allende; 11-Julián Marcioni, 5-Federico Lértora, 8-Ignacio Antonio e 10-Ignacio Lago; 7-Darío Sarmiento y 9-Alan Bonansea. DT: Ezequiel Medrán.
Goles: PT 9' Federico Rasmussen (C), 21' Pier Barrios (C) y ST 3' Julián Marcioni (C).
Cambios: ST 0' Castet x Allende (C); 16' Aquilino x Moyano (DB) y Tcherkaski x Ciccolini (DB); 20' Muñoz x Sarmiento (C); 28' Sánchez x Pérez y Benítez x Gutiérrez (DB); 32' Buosi x Bonansea (C) y Beltrán x Marcioni (C).
Amonestados: González (DB); Barrios, Allende y Lértora (C).
Estadio: Juan Pasquale.
Árbitro: Juan Pafundi.