Argentina atraviesa un momento excepcional en su frente externo, habiendo registrado un superávit comercial histórico con exportaciones que superaron los 9.000 millones de dólares en un solo mes, una cifra jamás alcanzada anteriormente.
Según el economista Diego Dumont, especialista en comercio exterior, el país se ha beneficiado de un aumento en los precios internacionales de la energía y de un crecimiento genuino en las cantidades exportadas, lo que permite proyectar un cierre de año cercano a los 100.000 millones de dólares en ventas al mundo.
Dumont destaca que, desde una perspectiva técnica, la macroeconomía "luce de 10". "El riesgo país está en baja, la inflación volvió a una tendencia bajista y el Banco Central está comprando dólares", señaló el economista, resaltando que sectores como el campo, la minería y la energía están traccionando fuertemente la actividad.
Sin embargo, el especialista advierte sobre la existencia de "dos Argentinas": una que crece a niveles récord y otra que no logra ver esos beneficios en su vida cotidiana. Para ilustrar esta desconexión entre la macro y la microeconomía, Dumont recurre a una metáfora académica: "Si vos tenés una mano en el horno y una mano en el freezer, en promedio estás bárbaro, pero la estás pasando mal". Esta realidad se traduce en salarios que corren por debajo de la inflación y un consumo interno que permanece "planchado".
Además, el economista puso un "asterisco" al éxito exportador al mencionar la preocupante caída en la importación de bienes de capital (-6,8%) y sus repuestos (-26,6%). Esta falta de renovación en la capacidad instalada de la industria nacional plantea un signo de pregunta sobre el crecimiento a largo plazo. En conclusión, aunque los números del comercio exterior son motivo de celebración, la deuda pendiente del modelo actual sigue siendo llegar al bolsillo de la gente