Durante buena parte del campeonato, Colón convivió con la urgencia. Cada partido parecía una oportunidad para salir de una situación incómoda, corregir errores o recuperar terreno perdido. Pero el panorama cambió. Sin hacer demasiado ruido, el Sabalero construyó una base que hoy le permite mirar el torneo desde otro lugar. No se trata de una campaña arrolladora ni de una seguidilla de victorias consecutivas. El crecimiento apareció desde otro lado: la consistencia.
Por eso, cuando este sábado pise el estadio Juan Alberto García, desde las 15, con arbitraje de Yamil Possi y transmisión de LT10 AM 1020 y FM "X" 103.5, para enfrentar a Chaco For Ever en el pendiente de la cuarta fecha de la Zona A, el desafío será diferente. Colón ya no sale a la cancha para cortar una mala racha. Sale para conservar una buena.
Los números respaldan esa sensación. Son ocho los encuentros que acumula sin derrotas, una secuencia que incluyó seis empates y dos triunfos. Un recorrido quizás menos espectacular que otros, pero que le permitió dejar atrás la inestabilidad que marcó gran parte de la primera rueda. El triunfo conseguido en la última presentación terminó de reforzar esa idea. Sobre todo porque llegó lejos de Santa Fe, justamente el escenario donde más había sufrido el equipo durante el año. Ganar fuera de casa era una materia pendiente y ahora aparece la oportunidad de demostrar que no fue una excepción.
La visita a Chaco tiene, además, un componente estratégico. Deportivo Morón continúa marcando el pulso de la pelea en la parte alta de la tabla y Colón sabe que cualquier tropiezo puede costar caro en una categoría donde las diferencias son mínimas. Pero si hay algo que alimenta el optimismo rojinegro es la solidez defensiva que comenzó a exhibir en las últimas jornadas. El equipo llega después de dos partidos consecutivos sin recibir goles, un dato que para Medrán vale casi tanto como los puntos obtenidos.
Claro que del otro lado habrá un rival acorralado por la necesidad. Chaco For Ever ocupa el último lugar de la zona y afrontará el encuentro con la presión de tener que sumar para intentar salir del fondo. Un contexto que muchas veces vuelve impredecibles esta clase de compromisos. Por eso, en Resistencia habrá mucho más que tres puntos en juego. Colón pondrá a prueba su momento, su equilibrio y una confianza que tardó varios meses en construir. Porque después de tanto tiempo buscando respuestas, el desafío ahora pasa por algo mucho más complejo: sostenerlas.