Iker Muniain dejó muy buenas sensaciones en la reunión que mantuvo con la dirigencia de San Lorenzo encabezada por Marcelo Culotta y se metió de lleno en la pelea para convertirse en el nuevo entrenador del club de Boedo.
El ex futbolista español, de fuerte identificación con el Ciclón tras su paso como jugador, fue escuchado por la conducción azulgrana en medio de la búsqueda del reemplazante de Gustavo Álvarez, quien dejó el cargo luego de un ciclo breve y atravesado por malos resultados.
Según trascendió, el encuentro con Muniain fue positivo y en San Lorenzo valoraron su mirada futbolística, su conocimiento del club y la energía con la que planteó la posibilidad de iniciar una etapa como entrenador en el fútbol argentino.
El “Vasco”, muy querido por los hinchas azulgranas, aparece como una opción inesperada pero concreta dentro de una lista que todavía mantiene varios nombres pesados.
La definición debería darse en breve, ya que la dirigencia pretende resolver cuanto antes quién será el nuevo técnico para comenzar a ordenar el plantel de cara al próximo semestre.
Además de Muniain, continúan en carrera Néstor “Pipo” Gorosito, Ramón Díaz y Rubén Darío Insua, tres entrenadores con pasado fuerte en San Lorenzo y con llegada directa al mundo azulgrana.
Gorosito es uno de los nombres que siempre aparece en los momentos de crisis del Ciclón, por su historia como futbolista del club y por su experiencia como entrenador en el fútbol argentino.
Ramón Díaz, campeón con San Lorenzo en el Torneo Clausura 2007, también figura entre las alternativas y su nombre genera expectativa por el peso propio que tiene dentro de la historia reciente de la institución.
Insua, por su parte, cuenta con un vínculo especial con los hinchas, después de haber sido campeón como jugador y entrenador, además de haber sostenido al equipo en una etapa compleja desde lo deportivo e institucional.
La aparición de Muniain, sin embargo, cambió el escenario y abrió una alternativa distinta: la de un técnico joven, con identidad europea, conocimiento reciente del plantel y un fuerte sentido de pertenencia con San Lorenzo.
El ex-Athletic Club llegó al Ciclón como jugador y rápidamente construyó una relación especial con la gente, que valoró su compromiso, su jerarquía y la forma en la que abrazó la vida interna del club.
Ahora, su nombre vuelve a aparecer en Boedo, pero desde otro lugar: ya no como futbolista, sino como posible conductor de un equipo que necesita recuperar rumbo, identidad y competitividad.